Desde su celda en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, Joaquín “El Chapo” Guzmán envió una nueva carta al juez Brian Cogan este 17 de abril de 2026.
En el texto, el narcotraficante pide ayuda urgente, denunciando que las condiciones de su encierro violan sus derechos humanos y están destruyendo su salud.
Guzmán critica las Medidas Administrativas Especiales (SAMs), un régimen de aislamiento extremo que le impide tener contacto normal con sus abogados y familiares.
En su mensaje, escrito en un inglés limitado, Guzmán argumenta que las leyes de Estados Unidos deberían proteger sus derechos de forma igualitaria tras haber sido extraditado, por lo que exige un trato justo.
Sostiene que su situación actual representa una violación a la Constitución, ya que va en contra de la libertad de comunicación y de la prohibición de recibir castigos crueles, leyes que cubre la Primera y Octava Enmienda.
La parte más delicada de la carta describe el daño psicológico que sufre Guzmán, quien confesó que el estrés del aislamiento es insoportable y que teme por su vida.
Debido a este riesgo, pidió que se retiren las medidas especiales antes de sufrir un ataque al corazón, además, afirmó que teme perder la razón y calificó el trato que recibe como cruel e inhumano.
Las SAMs son punitivas y me estoy enfermando, por lo que pido que por favor remuevan las SAMs antes de que me dé un ataque al corazón o antes de que me vuelva loco, porque en las condiciones en las que estoy actualmente, que son tan crueles e inhumanas, eso es lo que va a pasar
¿Por qué no le han quitado estas medidas?
A pesar de sus constantes quejas de salud, las autoridades estadounidenses han rechazado sus peticiones anteriores basándose en su peligrosidad y en el riesgo de fuga.
Por un lado, el gobierno afirma que Guzmán aún tiene capacidad de dar órdenes a su organización criminal si se le permite comunicarse con el exterior. Por otro lado, sus dos escapes previos de prisiones en México son la razón principal para mantener los protocolos de máxima seguridad de forma estricta.
Hasta ahora, el juez Cogan no ha respondido a la carta, pero el documento ha vuelto a poner el foco en el uso del aislamiento extremo en las cárceles de Estados Unidos.