El uso de la ivermectina, fármaco recomendado por las propias autoridades zoosanitarias entre los tratamientos para el ganado afectado por la plaga de gusano barrenador, es uno de los agravantes de esta infestación que mantiene su expansión territorial, a más de un año de su rebrote en México, de acuerdo con especialistas consultados por La Razón.
Los protocolos dictados por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), desde que se advirtió el azote de esta plaga en 2024, ya recomendaban a los ganaderos y demás involucrados en el sector la aplicación de este antiparasitario.
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Incluso, en abril de 2025, cuando la secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, advirtió sobre la restricción amplificada de importaciones del ganado mexicano –ganado, bisontes y equinos– a causa de la plaga, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) emitió una carta en la que se expusieron las acciones implementadas por el Gobierno mexicano, entre las cuales destacó el tratamiento de los animales afectados con negasunt —un larvicida cicatrizante— al tres por ciento, mientras que para la eliminación de las larvas se indicaba en sus protocolos el suministro de ivermectina al uno por ciento vía parenteral.
Su uso sirve, principalmente, para acelerar la salida de las larvas del cuerpo de los animales, explicó el zootecnista Alfredo Cuéllar. No obstante, eso no las elimina. Se ha observado, dijo, que el uso de este fármaco ha comenzado a derivar en una situación grave: una resistencia antiparasitaria, similar a lo que la medicina humana ya advierte con el uso indiscriminado de antibióticos que han llevado a un mayor “aguante” de las bacterias.
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“Ahorita, en segundo lugar de los antimicrobianos están los antiparasitarios y, sobre todo, de uso veterinario. Hay muchas parasitosis devastadoras, pero se han usado indiscriminadamente los antiparasitarios que se consiguen en cualquier farmacia veterinaria y actualmente muchos de ellos ya no tienen acciones eficaces…
“Esta resistencia antiparasitaria ya es un problema mundial. El protocolo original de Senasica fue usar ivermectina, pero si se indaga cuánta resistencia hay a ivermectina en el mundo, es tremenda… Lo recomendaron ampliamente, pero se profundizó el problema con el combate al gusano barrenador”, declaró.
Además, este fármaco también afecta negativamente el ciclo de la tierra fértil, debido a que, tras ser suministrado a los animales, ésta sale por medio del excremento o la orina, lo cual, además de convertirse en un canal más para la propagación entre los animales que conviven en el mismo terreno, atenta contra la cadena necesaria del ecosistema.

“La ivermectina sale con el excremento o con la orina, pero totalmente activa. Entonces, lo que pasa es que estos residuos entran al piso, donde son aprovechados por insectos o coprófagos, que consumen materia fecal para enriquecer el terreno.
“Por eso sirve mucho el que los animales defequen, porque lo usan otros, pero pasa que la fauna consume esas heces y, si le diste ivermectina al ovino, a una vaca, y defecó, todos estos insectos que tienen un papel ecológico importante se mueren. Resultado: Hacen infértil la tierra”, señaló.
Derivado de estas observaciones, comentó que el uso de este medicamento fue precipitado para intentar resolver la situación; sin embargo, ahora se advierte contraproducente.
El experto afirmó que esta situación ha llevado a que las propias organizaciones ganaderas busquen la asistencia de especialistas para recurrir a otros medicamentos o técnicas que resulten más favorables para la contención de la plaga.
La zootecnista y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), FES Cuautitlán Rosa Isabel Higuera explicó que el uso de este tipo de medicamentos de manera continua hace que los propios parásitos busquen la forma de defenderse bajo un proceso conocido como presión de la cepa, durante el cual generan mecanismos de detoxificación o alteraciones genéticas que derivan en la resistencia al medicamento que es suministrado para su erradicación.
En el contexto de la plaga por el gusano barrenador, advirtió que esta superresistencia podría terminar de consolidarse en cinco años, para cuando la evolución de los parásitos haya llegado a un nivel en el que ya no haya manera de controlarlos.
El uso de este medicamento no es una instrucción exclusiva del Gobierno mexicano. Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) advirtió en una ficha emitida en 2024 que la evidencia científica ya mostraba una resistencia antiparasitaria que amenaza la salud de los animales, en febrero de 2026 publicó una autorización para el uso de emergencia para la solución inyectable de la ivermectina en el combate contra el gusano barrenador.
“La agencia ha concluido que, con base en la evidencia científica disponible, es razonable creer que Ivomec puede ser eficaz para la prevención de infestaciones causadas por larvas de NWS (miasis) en el ganado bovino cuando se administra dentro de las 24 horas posteriores al nacimiento, al momento de la castración o cuando aparece una herida, y que los beneficios conocidos y potenciales del producto superan sus riesgos conocidos y potenciales”, describió en la tarjeta.
A la fecha, en México se han registrado 20 mil 995 casos de infestación de gusano barrenador del ganado en 23 entidades federativas, de los cuales mil 297 se encuentran activos en 22 estados, cifra que se ubica en una tendencia ascendente en el número de animales afectados en las últimas semanas, en comparación con la disminución que se observó al inicio de año, producto de las bajas temperaturas que se registraban para entonces, pero ahora que estas incrementaron, favorecen la reproducción del insecto.
Asimismo, la especialista Isabel Higuera subrayó que nuestro país aún está a tiempo de frenar la prescripción de la ivermectina y reforzar la campaña —ya implementada— de prevención y atención a través de educación al sector ganadero en prácticas que prevengan que la larva sea depositada en las heridas de los animales, como una curación oportuna de lesiones y mejoras en los corrales para evitar heridas en el ganado.
Higuera descartó que sea viable recurrir al uso de otros medicamentos, ya que llevarían al mismo camino de provocar una resistencia de los parásitos.
“La alternativa que propusieron fue una resolución inmediata para atacar un problema; sin embargo, estas alternativas pueden valorarse, mientras se analizan otras como la educación (a los ganaderos)”, declaró.


