A PESAR de que la Zona Arqueológica de Teotihuacán es la segunda más importante del país y fue la primera de México en ser declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, carece de custodios. Actualmente trabajan 40, pero por las dimensiones del lugar se requieren al menos 150, dijo en entrevista con La Razón José Vidal Dzul Tuyub, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Cultura (SNTSC). Además, subrayó la importancia de implementar nuevos protocolos de seguridad tras el ataque armado que dejó un saldo de dos muertos y 13 heridos.
“Hay 130 personas en el sitio arqueológico, entre restauradores, investigadores, arquitectos y custodios. No son más de 40 custodios en los espacios que están abiertos al público. Sí, necesitaríamos unos 150… Es un hecho que fallaron los procesos de seguridad alrededor del sitio donde se encuentran destacamentos de la Guardia Nacional (GN)”, comentó.
Además, dijo, lo ocurrido es una llamada de atención para revisar los protocolos de seguridad y aumentar las plazas que se han reducido en los últimos años. “Estamos en que, además de revisar los protocolos de seguridad, se generen más plazas. Anteriormente, teníamos una cantidad cercana a los 200 trabajadores en el sitio arqueológico. Se congelaron plazas privilegiando el ahorro, la austeridad y no la seguridad de los vestigios arqueológicos. El tema presupuestario es insuficiente. Hemos planteado este tema con la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, y con la subsecretaria, Marina Núñez Bespalova”, comentó.
A raíz de los hechos ocurridos ayer, Dzul Tuyub señaló la necesidad de implementar nuevos mecanismos de seguridad, como mejor colaboración interinstitucional.
La Zona Arqueológica de Teotihuacán es la segunda más visitada en el país. En 2025 registró un millón 785 mil personas, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y, en lo que va de este 2026, han acudido 445 mil 999.
Es considerada uno de los vestigios más enigmáticos del México prehispánico, ya que fue uno de los mayores asentamientos urbanos de la antigüedad y conocido como la cuna de todas las artes, conocimientos, sabiduría y creencias religiosas.
Arqueólogos y antropólogos consideran que es una de las ciudades más destacadas de Mesoamérica. La Pirámide del Sol es uno de sus monumentos más emblemáticos, ya que tiene una base de 225 metros, equiparable a la Gran Pirámide de Giza de Egipto. Mientras que la Pirámide de la Luna es la segunda más grande de Teotihuacán, su basamento mide 150 por 120 metros y su altura es de más de 45.
Pese a su importancia, la zona enfrenta múltiples vicisitudes, como el grave deterioro de la pirámide de la Serpiente Emplumada, para la cual no se han destinado recursos. En 2023, el INAH lanzó una campaña para reunir fondos con el fin de colocar una techumbre en la fachada oeste de la edificación.
A lo anterior se suman otras problemáticas: “Se habla de que hay huachicol en la zona y de un descontrol vehicular por el uso de motos”, puntualizó.