Y hablando de Veracruz nos dicen que la mejor manera de afrontar una turbulencia política es apartarse de la escena. Al menos ésa es la estrategia que ha puesto en marcha la diputada local de Morena, Bertha Rosalía Ahued Malpica. La legisladora pidió licencia para dejar su asiento en el Congreso de Veracruz durante la primera quincena de mayo, según dijo, por “cuestiones personales”. Sin embargo, quienes saben leer bien los subtítulos de la clase política sostienen que esta decisión guarda demasiada coincidencia con las recientes acusaciones en su contra por el derroche en una celebración nupcial en Sevilla, España, en la que quedó involucrada el pasado fin de semana. Ahued Malpica intentó marcar distancia al explicar que si estuvo ahí fue por invitación de una familiar ni siquiera tan cercana. Muy molesta, la diputada cargó contra los “seudoperiodistas” que la ventanearon con malicia para desprestigiarla. “Se ve que mi incursión en la política les duele, les pisa los talones y les da miedo”, declaró en su defensa. Y aunque ya le dijo al mundo que no tiene nada que ocultar, pues al menos sus representados no la tendrán disponible en las siguientes dos semanas. ¿Suficiente para olvidar la polémica? Al tiempo.

