Todavía no se oficializa la posición de Ariadna Montiel en la dirigencia nacional de Morena y ya comenzó a recibir quejas de los problemitas que arrastra el partido en el poder. Destacó la inconformidad que externó ayer el senador zacatecano Saúl Monreal, quien aunque no acusó directamente que nomás no lo han dejado competir por la candidatura guinda al gobierno de Zacatecas, no se guardó lo incómodo que para él han sido “los sectarismos” que se han formado en el partido, al menos en los estados, principalmente en su natal Zacatecas, donde gobierna su hermano David y donde —ya antes había reclamado— no le han dado el suficiente apoyo para llevar a buen puerto sus aspiraciones políticas que insiste en desmarcar del nepotismo que todos —menos él— ven. Aunque nos dicen que nadie se atrevería a apostar que Saúl tendrá mejor suerte con Ariadna al frente de los morenistas, nos indican que el reciente pronunciamiento del menor de los Monreal sí ha servido para imprimir una nueva radiografía de las fallas y las necesidades que ha arrastrado Morena en los últimos años y que ya no encontraron solución bajo la tutela de Luisa María Alcalde.
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