Política antimigrante de Trump

EU expulsa al día a México más de 20 niñas y niños

María Hernández, trabajadora de una organización civil en la frontera norte, destacó que cada vez más adolescentes llegan a los albergues que dan atención a los menores retornados

MIGRANTES CAMINAN en caravana el pasado 25 de marzo, en Huehuetán, Chiapas, rumbo al norte del país Foto: AP

SÓLO EN 2025, el gobierno estadounidense, bajo el mandato de Donald Trump, expulsó a México a siete mil 997 niñas, niños y adolescentes de entre cero y 17 años (22 al día), según datos de la Unidad de Política Migratoria. Aun cuando esta cifra representó una caída abrupta en la cifra de menores repatriados —de 73.6 por ciento respecto a 2024—, el número actual no deja de estar expuesto a una condición de vulnerabilidad en el país.

María Hernández, trabajadora de una organización civil en la frontera norte, destacó que cada vez más adolescentes llegan a los albergues que dan atención a los menores retornados.

“En el albergue vemos cada vez más adolescentes que regresan solos. Vienen cansados, desorientados y con miedo de intentar cruzar otra vez”, dijo. La activista destacó que muchos de ellos no quieren volver a sus comunidades porque salieron por violencia o falta de oportunidades.

“Me fui porque en mi pueblo ya no había trabajo y tenía que ayudar a mi familia. Cuando me regresaron, sentí que todo había sido en vano, pero también tengo miedo de volver a intentarlo; por ahora no lo voy a intentar, me voy a quedar a trabajar, pero ahorita en estudiar no pienso”, contó “Daniel” a La Razón.

La mayoría de quienes son repatriados no son niñas o niños pequeños, sino adolescentes. Cuatro de cada cinco personas repatriadas en 2025 tenían entre 12 y 17 años, mientras que sólo uno de cada cinco correspondía a menores de 11 años.

Más preocupante aún es la condición en la que regresan: el 68.5 por ciento de estas personas no estaban acompañadas. Entre adolescentes, esta proporción alcanza el 85.3 por ciento, lo que evidencia que la migración infantil en muchos casos ocurre en solitario, exponiendo a este grupo a mayores riesgos durante el trayecto y en los procesos de detención.

“Dormíamos en el piso, con frío. Algunos niños lloraban en la noche. Lo peor era no saber qué iba a pasar, si nos iban a dejar quedarnos o mandarnos de regreso”, recordó “Sofía”, de 14 años, de Michoacán.