Cuentan que es difícil concluir quién resultó más quemado, si el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, o la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle. Y es que ambos fueron mencionados por el diputado local Héctor Yunes Landa—por cierto, recién salido del partido tricolor—. El legislador jarocho acusó que Alito y Nahle mantienen una extraña amistad política que él mismo pudo constatar cuando Moreno Cárdenas lo presionó para votar a favor del presupuesto del Gobierno de la morenista. “Me convocó al Comité Nacional del PRI y me dijo: ‘Oye, te quiero decir que soy amigo de Rocío’”. ¡Pum! Y detalló que el líder priista le hizo ver que había un compromiso para hacer que el dinero que pedía Nahle al Congreso estatal se liberara sin trabas. Como aquello no ocurrió, a Yunes, según contó, le tocó aguantar el revanchismo de Alito en su contra, hasta que mejor optó por abandonar el priismo. Y aunque nos dicen que la mandataria veracruzana negó cualquier vínculo con Moreno, para Yunes la reacción de Nahle sólo indica que o Alito mintió o quiso ganarse algún favorcito de ella. Qué tal.

