Nos dicen que puede que el orgullo de la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, quedara un poco lastimado después de que las denuncias de las consejeras Carla Humphrey y Rita Bell López la obligaran a recular en los nombramientos que hizo para integrar la Junta General Ejecutiva, órgano que administra al INE. Resulta que las consejeras le hicieron ver a Taddei que en el ánimo de hacer su voluntad con esas designaciones olvidó el importantísimo principio de la paridad. Acto seguido, la principal consejera del árbitro electoral hizo las modificaciones correspondientes, para no quedar implicada en una grave omisión. Sin embargo, lo que llamó la atención es que Taddei no permitió que este ajuste se leyera como una fe de erratas o un resbalón de su parte, pues comentó que no es que se haya equivocado o haya ignorado los criterios fundamentales, sino que esas designaciones originales no eran definitivas, ya que ella siempre cumple con los temas de paridad, incluso resaltó que no se trató sólo de repartir cargos entre hombres y mujeres, sino que, además, se dio la oportunidad a representantes de los pueblos indígenas y de la comunidad LGBT.

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