Ya se vio, nos comentan, que dejar un cargo y alejarse de la escena pública más allá de las fronteras no siempre borra la huella que los funcionarios pueden dejar, sobre todo cuando quedan asuntos abiertos. El caso del exfiscal general de la República Alejandro Gertz Manero, nos dicen, es un ejemplo. El hoy embajador en Reino Unido ha sido referido nuevamente por sus gestiones al frente de la FGR. Resulta que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió que México se pronuncie sobre el caso de Alejandra Cuevas Morán, quien permaneció encarcelada por más de 520 días sin que se le demostrara que cometió el delito del que se le acusó: la muerte de Federico, hermano de Alejandro Gertz. Cuevas Morán terminó en prisión y después de 17 meses la Suprema Corte de Justicia resolvió por unanimidad que no había sustento para culparla. Nos explican que si bien el reciente exhorto de la CIDH no es una sentencia, se trata de la primera vez que el Estado mexicano queda formalmente llamado a responder ante el sistema interamericano por estos hechos.
EU da beneplácito para que Lazzeri sea nuevo embajador
