Inauguración mundialista

Paisanos celebran la justa en Canadá

Las luces iluminaban Toronto, los colores rojo y blanco dominaban el escenario y las cámaras del mundo apuntaban hacia Canadá, anfitrión por primera vez de partidos mundialistas masculinos.

Bailarines actúan durante la ceremonia de apertura previa al partido de fútbol del Grupo B de la Copa Mundial entre Canadá y Bosnia, el viernes 12 de junio de 2026, en Toronto. Foto: AP

CUANDO LOS ACORDES de Alanis Morissette, Michael Bublé, Alessia Cara y Jessie Reyez comenzaron a sonar durante la inauguración canadiense del Mundial 2026, miles de personas celebraban la diversidad de un país que ha hecho de la migración parte de su identidad.

Las luces iluminaban Toronto, los colores rojo y blanco dominaban el escenario y las cámaras del mundo apuntaban hacia Canadá, anfitrión por primera vez de partidos mundialistas masculinos.

Pero lejos de los reflectores de la FIFA, en departamentos, parques, plazas y restaurantes de distintas ciudades canadienses, otra celebración ocurría en paralelo: la de los mexicanos que encontraron en el Mundial una excusa perfecta para sentirse un poco más cerca de casa.

Entre ellos estaba Sofía Domínguez, originaria de la Ciudad de México. Llegó a Canadá hace más de una década con un objetivo simple y enorme a la vez: comenzar de nuevo junto a su hijo, dejando atrás violencia familiar, incertidumbre y el dolor de abandonar su país.

  • 107 mil mexicanos radican actualmente en Canadá

Del otro lado la esperaba una nación desconocida, inviernos interminables y la responsabilidad de criar sola a un niño que hoy tiene 11 años. Por eso, cuando hay eventos comunitarios, festivales o celebraciones relacionadas con el Mundial, Sofía procura asistir.

Sofía dice que su hijo ya mezcla sin problemas el inglés con expresiones mexicanas que aprendió de ella. Puede hablar de hockey durante el día y por la tarde preguntar si jugará la Selección Mexicana: “Es canadiense en muchas cosas, pero cuando juega México se transforma”.

La historia de Sofía forma parte de una comunidad cada vez más visible. Según datos del Instituto de las Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, más de 107 mil paisanos radican actualmente en Canadá. Son estudiantes, profesionistas, trabajadores especializados y familias que han encontrado oportunidades en distintas provincias. Si alguien duda de la presencia mexicana en Canadá, basta con caminar por algunas calles de Vancouver. En el corazón de la ciudad acaba de surgir el primer barrio mexicano del país. Ahí, entre murales coloridos, restaurantes familiares y tiendas especializadas, el aroma de tortillas recién hechas compite amistosamente con el café canadiense.

Los negocios exhiben banderas mexicanas, venden pan dulce, salsas y artesanías. Algunos incluso colocaron pantallas para seguir los partidos mundialistas.

“No importa si estamos a miles de kilómetros del Ángel de la Independencia. Cuando juega México, este barrio parece una extensión de la colonia Roma o de Coyoacán”, comenta Rodrigo Mendoza, cocinero originario de Puebla.

A miles de kilómetros del Estadio Ciudad de México, del Zócalo o de las calles donde comenzó su historia, Sofía encontró algo inesperado: Un pequeño pedazo de México escondido entre el frío canadiense, las hojas de maple y los ecos de un Mundial que también habla español.


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