Tras la entrega de Ismael El Mayo Zambada a autoridades de Estados Unidos, la fractura del Cártel de Sinaloa abrió una guerra interna en la entidad y colocó al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como apoyo a los hijos de Joaquín Guzmán Loera.
De aquel secuestro en Puerto Vallarta, Jalisco, al apoyo armado, la relación entre Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, y Los Chapitos dejó de contarse como enemistad para fortalecer a ambos grupos criminales.
En conferencia de prensa, Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), confirmó que el líder jalisciense tuvo una relación directa con los hijos de El Chapo. El funcionario federal no presentó el dato como pacto vigente, pero sí de un “refuerzo financiero y de personal operativo” del CJNG a la facción de Los Chapitos.
La explicación oficial ubicó a El Mencho como el punto de conexión entre ambos bloques: “Era el propio líder principal (del CJNG) el vínculo directo con una facción del Cártel de Sinaloa, específicamente con Los Chapitos”.
- EL TIP: FUENTES señalan que la liberación de Los Chapitos por el CJNG se logró por la mediación de Ismael Zambada y una supuesta amenaza de El Chapo hacia los hijos de Oseguera.
Según esa lectura, el contacto no dependía de toda la estructura jalisciense, sino del mando que encabezaba Oseguera Cervantes. El final de ese pacto quedó ligado a la muerte de El Mencho, de acuerdo con la versión expuesta por Harfuch.
Al responder si la alianza seguía activa tras el abatimiento del líder del CJNG, el secretario fue puntual: “No lo descartamos, pero ya no tenemos al momento ningún indicio de que esto continúe”.
Antes de admitir esa información, el precedente más visible entre ambos cárteles se remonta a un plagio que cambió la historia del narcotráfico. La madrugada del 15 de agosto de 2016, hombres armados entraron al restaurante La Leche, en Puerto Vallarta, Jalisco, donde se reunía un grupo ligado a la familia Guzmán. Los agresores sometieron a los presentes, seleccionaron a seis hombres y abandonaron el sitio con ellos.
ERA EL PROPIO líder principal (del CJNG) el vínculo directo con una facción del Cártel de Sinaloa, específicamente con Los ChapitosOMAR GARCÍA HARFUCH Titular de la SSPC
Horas después, autoridades de Jalisco informaron que, entre las personas secuestradas, estaban integrantes del CDS. Reportes posteriores identificaron a Jesús Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán Salazar, entre los retenidos por el grupo del CJNG.
Con el paso de los días, los hombres secuestrados recuperaron la libertad. La investigación oficial mantuvo reserva sobre las condiciones de la entrega, mientras el episodio mostró el alcance operativo del CJNG frente a los herederos de El Chapo Guzmán, y de todo el CDS.
La guerra entre ambos grupos se intensificó desde ese episodio, pero todo cambió tras la entrega de Ismael Zambada y la fractura interna del CDS. En 2025, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) advirtió una posible alianza estratégica entre el CJNG y Los Chapitos, dentro de la disputa contra La Mayiza, su enemigo común.
Según la agencia estadounidense, un pacto podía ampliar territorios, recursos, armas y acceso a funcionarios corruptos. El informe no presentó una acusación judicial contra ambos grupos, pero sí ubicó el riesgo en términos del poder criminal y lo ligó con el equilibrio de fuerzas delictivas en México.
- 6 Hombres del CDS fueron secuestrados por el CJNG
Días después de la alerta de la DEA, comenzaron a circular videos propagandísticos atribuidos a hombres armados. En uno de ellos se habló de una alianza entre “la gente del señor Mencho” y “la gente del señor Iván”.
Para entonces, el CDS atravesaba una fractura interna. Según la organización Proyecto de Datos sobre Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED, por sus siglas en inglés), especializada en el seguimiento de conflictos internacionales, documentó que la ruptura abrió espacio para que el CJNG buscara ventaja frente a una organización dividida. En esa lectura, Los Chapitos aparecían como una facción con incentivos para sumar respaldo contra sus rivales internos, incluso en sus antiguos enemigos.
A pesar de estas señales tempranas, la postura oficial mexicana no siempre siguió esa línea, ya que en agosto del año pasado, el mismo García Harfuch había descartado una unión entre Los Chapitos y el CJNG, al afirmar: “No hay ningún indicio de una alianza entre estos grupos criminales”, aseguró entonces, al referirse a los mensajes atribuidos en mantas y videos donde células armadas anunciaban el pacto para “blindar” el sur de Sinaloa.

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