Como no se daba desde finales del sexenio del priista Javier Duarte, sentenciado a nueve años de prisión por lavado de dinero y asociación delictuosa, Veracruz se convirtió nuevamente en un peligro para la prensa. En el año ha habido en el país tres asesinatos de periodistas y todos se han cometido en la entidad gobernada por la morenista Rocío Nahle. Apenas el fin de semana pasado se confirmó que Roxana Guzmán fue la víctima 34 en la entidad en los últimos 25 años. Y en esta coyuntura resaltan dos hechos: los desencuentros de la mandataria con los reporteros, cada vez que éstos le preguntan sobre la situación de inseguridad en el estado o las protestas ciudadanas, y el dato que hoy da a conocer La Razón, que refleja la vulnerabilidad de los comunicadores: entre 2024 y 2025, este último el primero de la administración nahlista, la cantidad de medidas de protección dictadas por la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas se redujo en una proporción de cuatro veces. Hoy serán los funerales de Roxana. Pendientes.
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