En México, más de 4.5 millones de niñas y niños sufren abuso sexual cada año. La cifra, citada por la Fundación ILAS y atribuida a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ubicó a nuestro país entre los cinco con mayor incidencia de este delito dentro de este organismo.
Ante este panorama, Fundación ILAS presentó VigIA, una herramienta digital basada en Inteligencia Artificial (IA) que busca detectar señales de riesgo en dispositivos como celulares, tabletas, relojes inteligentes, pulseras y asistentes de voz, con el objetivo de alertar a familias antes de una agresión.
De acuerdo con la organización, ocho de cada 10 casos ocurre entre los tres y 13 años. También citó datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de acuerdo con los cuales arriba de 80 por ciento de los abusos no llegan a denuncia.

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Entre las cifras expuestas, ILAS refirió información de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), que ubicó al menos 600 mil delitos sexuales al año en el país, con mujeres como víctimas en nueve de cada 10 casos.
Dafna Viniegra, cofundadora de la fundación, explicó que el agresor suele formar parte del entorno cercano de la víctima, ya sea en casa, la familia, la escuela o círculos de confianza.
“Yo era una niña que no tenía monstruos imaginarios debajo de la cama, tuve uno encima durante ocho años en una pesadilla interminable”, relató, al recordar que sufrió abuso de los cinco hasta los 13 años.
De acuerdo con estimaciones de la organización Impunidad Cero y la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), sólo entre uno y dos por ciento de los delitos sexuales contra menores termina en sentencia condenatoria.
La fundación advirtió que esta violencia deja daños neurológicos, emocionales y conductuales desde edades tempranas, además de afectaciones en vínculos familiares y relaciones futuras. En menores de tres años, sostuvo, el impacto puede alterar el desarrollo cerebral.
Para Dafna Viniegra, la respuesta institucional y familiar debe llegar antes del daño. “Entendemos que llegar tarde ya no es una opción. Por eso desarrollamos VigIA, es una herramienta digital única en el mundo que utiliza un agente de Inteligencia Artificial capaz de anticiparse al riesgo, detectar señales de alerta y dar a las familias la posibilidad de actuar antes de que ocurra una agresión”, afirmó.
Además del análisis de conversaciones para identificar el grooming (una forma delictiva de acoso que implica que un adulto se ponga en contacto con un menor, con el objetivo de ganarse poco a poco su confianza para luego involucrarse en una actividad sexual), la plataforma VigIA contempla alertas por seis categorías de riesgo, detección de violencia y bullying, así como geocercas mediante GPS, botón de pánico, grabación de emergencia y canales de ayuda.
La fundación ILAS llamó a autoridades, instituciones, familias y sociedad a actuar frente al problema, al señalar que la protección de niñas y niños requiere denuncia, prevención y mecanismos de alerta temprana.

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