Reporta ONG 79 afectados

De origen mexicano, la mitad de menores gaseados por ICE

De 79 casos, entre 35 y 40 corresponden a connacionales; han sido rociados con gas lacrimógeno o pimienta; responsabiliza EU a “agitadores” y a padres por llevarlos a protestas. Agentes ahora matan a joven colombiano; igual que en el caso de Lorenzo Salgado dicen que intentó arrollarlos; comunidad mexicana exige intervención de organismos internacionales

Agentes lanzaron gas lacrimógeno contra una multitud en Oregón, el pasado 31 de enero.
Agentes lanzaron gas lacrimógeno contra una multitud en Oregón, el pasado 31 de enero. Foto: Captura de video

Una nube de gas comenzó a extenderse por la calle mientras una madre mexicana, nacida en Michoacán, intentaba llevar a su hijo a una escuela en Chicago. El menor, de apenas ocho años, empezó a toser, llorar y frotarse los ojos con desesperación. A unos metros, agentes federales realizaban un operativo contra migrantes.

La escena forma parte de los casi 80 casos documentados por la organización ProPublica sobre niños afectados por el uso de gas lacrimógeno o pimienta durante operativos migratorios de autoridades federales estadounidenses.

Daños
Daños ı Foto: Especial

Al menos 79 menores resultaron expuestos a estos agentes químicos mientras realizaban actividades cotidianas: caminar rumbo a la escuela, viajar en auto, asistir a manifestaciones o pasar cerca de ellas, incluso permanecer en casa. De éstos, la mitad es de origen mexicano, de acuerdo con ProPublica.

Entre los casos documentados figura un bebé que dejó de respirar tras inhalar gas lacrimógeno, el pequeño sobrevivió luego de estar cerca de una semana internado; una niña de un año que fue rociada con gas pimienta mientras viajaba en el auto familiar y un adolescente con asma que sufrió una severa crisis respiratoria, todos de origen mexicano.

  • El Dato: Un agente de policía de Portland declaró que él y varios colegas fueron atacados con gas lacrimógeno mientras observaban y patrullaban una protesta que parecía pacífica.

La investigación de ProPublica se construyó a partir de entrevistas con más de 50 víctimas y testigos, videos, imágenes de cámaras corporales, publicaciones en redes sociales y expedientes judiciales.

La organización concluyó que los casos identificados representan una fracción del problema, pues es probable que el número real sea considerablemente mayor.

“De repente comenzaron los gritos. Mi hijo mayor me dijo que le ardían los ojos y el pequeño no dejaba de llorar. Sentí que no podía respirar y ellos tampoco. Lo único que hice fue abrazarlos y correr”, narró a La Razón María Hernández, otra madre mexicana residente en California, al recordar lo que ella y su familia tuvieron que enfrentar en un día de escuela.

Durante varios minutos, dijo, ninguno de los niños pudo abrir completamente los ojos. “Lo peor fue explicarles por qué había pasado. Mi hijo me preguntó si habíamos hecho algo malo”.

Aldair Ochoa, médico e hijo de padres mexicanos, se unió a protestas que piden evitar rociar gases en menores: “Su sistema respiratorio aún está en desarrollo; respiran con mayor rapidez que los adultos y sus vías respiratorias son más estrechas. Además, por su estatura, permanecen más cerca del suelo, donde estos compuestos químicos suelen concentrarse”.

Indicó que la exposición puede provocar irritación severa en ojos y piel, ataques de tos, dificultad respiratoria, crisis asmática, complicaciones graves en menores con enfermedades preexistentes.

EU DESESTIMA EXHORTOS. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos negó que sus agentes ataquen a las infancias, pues reciben capacitación para utilizar sólo la fuerza mínima necesaria.

La dependencia del gobierno de EU responsabilizó tanto a “los agitadores” como a los padres de familia que llevan a sus hijos a lugares donde se desarrollan protestas u operativos migratorios.

No obstante, ProPublica revisó diversos videos en los que se ve cómo agentes lanzan gas lacrimógeno hacia concentraciones donde hay infantes o utilizan gas pimienta durante acciones de detención.

Jueces federales concluyeron que en algunos de esos casos existió uso excesivo de la fuerza y ordenaron restricciones al uso de estos agentes químicos durante manifestaciones en ciertas ciudades.

Los 79 casos documentados representan historias individuales de niñas, niños y adolescentes que, sin participar en delitos ni representar una amenaza, quedaron atrapados en operativos migratorios.

Para las organizaciones migrantes, detrás de cada número hay familias que intentaban continuar con su rutina diaria cuando la presencia de agentes, el uso de gas lacrimógeno o gas pimienta y el temor a una detención alteraron de manera permanente su sensación de seguridad.

Mientras siguen las investigaciones y litigios sobre el uso de la fuerza, organizaciones civiles insisten en que la protección de la niñez debe ocupar el centro del debate. Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, comentó que la migración es un derecho humano, por lo que cada día más niñas, niños y adolescentes lo hacen solos.

El organismo civil que dirige junto con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), señaló, ha insistido en la creación de un mecanismo transnacional para menores de edad en condiciones de movilidad, que tiene como prioridad reducir la participación militar y de las policías migratorias en la atención a la niñez migrante para dar mayor espacio y oportunidad de trabajo a las autoridades de infancia de los distintos países.

“Hasta el momento, hemos tenido una respuesta fragmentada. Lo que sucede en México también está fragmentado entre la atención de la sociedad civil, algunos servicios públicos y, obviamente, el dominio territorial por parte de grupos criminales. De ahí, la importancia de desarrollar este mecanismo que hasta ahora no se ha concretado”, esbozó en entrevista.

Exigen intervención internacional

| Por Claudia Arellano |

La comunidad migrante mexicana en Estados Unidos exigió la intervención de organismos internacionales luego de que un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) matara a un inmigrante colombiano de 26 años durante un operativo en Biddeford, Maine, en el segundo caso de uso de fuerza letal por parte de la agencia en menos de una semana.

La víctima fue identificada por la Coalición de Derechos de los Inmigrantes de Maine como un ciudadano colombiano que contaba con permiso de trabajo.

  • El Tip: En EU viven alrededor de 38 millones de mexicanos, de los cuales sólo 10 por ciento es indocumentado.

Conchita Walker, migrante originaria de Coahuila e integrante de la organización Mexicanos en Colorado, afirmó en entrevista con La Razón que la comunidad vive con temor y pidió la actuación de instancias internacionales.

“Pedimos la intervención de organismos internacionales ante esta masacre. No es posible que estén matando gente sin recibir castigos”, señaló.

La activista sostuvo que la versión oficial no coincide con la percepción de quienes viven en las comunidades.

“Es lo que dice el agente: que el joven de 26 años estaba en un vehículo, salió y el término que usó la secretaria fue ‘armamento’, y un agente del ICE le disparó. Quienes vivimos aquí sabemos que la gente no se resiste, porque ya los conocen. No sabemos dónde se prepara todo esto y la comunidad mexicana vive preocupada por eso. Agradecemos la intervención de la Presidenta (Claudia Sheinbaum), pero se necesita que organismos internacionales ya accionen”, expresó.

De acuerdo con el senador independiente por Maine, Angus King, el secretario de Seguridad Nacional le informó que el agente abrió fuego después de que el hombre presuntamente intentara utilizar su vehículo como arma contra los agentes que buscaban detenerlo para deportarlo.

Tras el tiroteo, se difundió en redes sociales un video grabado por un testigo en el que se observa a agentes federales intentando detener un sedán blanco que giraba en una intersección de Biddeford, ciudad costera ubicada al suroeste de Portland. Las imágenes muestran varios impactos en el parabrisas del auto.

Angus King informó, además, que los agentes involucrados no portaban cámaras corporales al momento del operativo y que el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) quedó a cargo de las indagatorias para esclarecer lo ocurrido.

Muere un colombiano a manos del ICE en Maine

Por Redacción

Un hombre colombiano de 26 años murió ayer durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Biddeford, Maine, el cual fue identificado como Joan Sebastian Guerrero, un hecho que ocurre días después de que un agente de la misma corporación matara a un inmigrante mexicano en Houston, Texas.

El presidente de la Cámara de Representantes de Maine, Ryan Fecteau, confirmó que el ICE estuvo involucrado en el incidente y señaló que la Policía Estatal, el Departamento de Seguridad Pública y el FBI participan en la investigación.

  • El Tip: El alcalde de Biddeford, Liam LaFoun-tain, dijo que está de luto por la víctima del tiroteo del ICE ocurrido en su ciudad de Maine, incluida la familia de la víctima.

La Fiscalía General de Maine indicó que el agente realizaba una operación para ejecutar una orden definitiva de deportación cuando el hombre intentó huir en un vehículo que avanzó hacia el agente, quien abrió fuego. Como parte del protocolo, el elemento fue suspendido mientras se desarrolla la investigación.

Más tarde, el Departamento de Seguridad Nacional en su primera declaración oficial casi 12 horas después del incidente en Maine, dijo que un agente de ICE disparó su arma “temiendo por la seguridad pública” mientras el joven de 26 años, en un vehículo, “intentó huir del lugar”.

  • 2 hombres fueron abatidos en dos semanas por ICE

El hombre no era el objetivo del operativo de control migratorio, según la oficina del senador de Maine, Angus King, citando una conversación con el secretario del DHS, Markwayne Mullin. El DHS aseguró que vigilaba la dirección conocida de un inmigrante indocumentado con una orden final de deportación, cuando alguien salió de la residencia.

Las autoridades señalaron que la identidad de la víctima no será revelada hasta notificar a su familia. Organizaciones defensoras de migrantes aseguraron que el fallecido tenía autorización para trabajar en Estados Unidos, contaba con un número de Seguro Social y se dirigía a su empleo cuando ocurrió el tiroteo, aunque esa información no fue confirmada por las autoridades federales.

El senador Angus King informó que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, le explicó que el conductor convirtió el vehículo en un arma al intentar atropellar a los agentes. Añadió que la investigación deberá determinar si esa situación justificó el uso de fuerza letal. También confirmó que los agentes involucrados no portaban cámaras corporales.

En tanto, testigos señalaron que cámaras de seguridad captaron al automóvil avanzando después de los disparos y con impactos de bala en el parabrisas. La Policía Estatal pidió que las imágenes no se difundieran, debido a las investigaciones.

Tras el tiroteo, decenas de manifestantes se reunieron cerca del lugar para protestar contra el ICE. El alcalde de Lewiston, Carl Sheline, expresó sus condolencias a la familia y afirmó que la agencia debe abandonar Maine. La representante federal Chellie Pingree también pidió una investigación y cuestionó la presencia del ICE.

Dentro del Departamento de Seguridad Nacional los funcionarios expresaron en privado su preocupación porque la repetición de tiroteos en los que se vea implicado ICE pueda minar la opinión pública sobre la agencia, justo cuando Markwayne Mullin intenta reconstruir la imagen del DHS tras la destitución de Kristi Noem, según un funcionario.

Durante su audiencia de confirmación, Markwayne Mullin afirmó que uno de sus principales objetivos era garantizar que ICE no apareciera en titulares diarios, como ocurrió bajo el mandato de su predecesora. Públicamente, se muestra partidario de un estilo discreto en la aplicación de la ley de inmigración, que se basa en operaciones selectivas que en las redadas a gran escala.


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