El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) instaló en Cataluña, España, una cadena completa para recibir metanfetamina desde México, separarla del aroma líquido de vainilla y transformarla en cristal destinado al mercado europeo. La operación Vanille desarticuló esa red e incautó dos mil 400 kilos, la mayor cantidad registrada en ese país, y una de las tres más grandes conocidas en el Viejo Continente.
La capacidad de la red iba mucho más allá del traslado de droga. En una finca aislada de Almenar, en Lleida, la célula operaba un laboratorio capaz de purificar hasta 800 kilos en dos o tres días, volumen que revela una plataforma de producción industrial y no un simple punto de almacenamiento.
- El Dato: La sustancia iba mezclada con la esencia de vainilla, lo que dificultaba su detección, por lo que debía ser recuperada mediante procesos químicos para cristalizarla.
Autoridades explicaron que el cargamento salió de territorio mexicano dentro de 12.7 toneladas de aroma artificial de vainilla, donde la organización ocultó casi 2.5 toneladas del narcótico. Tras su paso por Francia, el contenedor llegó a Cataluña y avanzó por una empresa logística, una bodega intermedia y el complejo clandestino bajo vigilancia policial.

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En Francia, agentes de inspección detectaron el envío e impulsaron a principios de junio una orden europea de investigación. La Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional coordinó las diligencias en España, mientras la Policía Nacional y la Oficina Antiestupefacientes de Francia siguieron la ruta hasta su destino final.
Durante el operativo del 10 de julio, los agentes encontraron mil 600 kilos todavía disueltos en el líquido. Siete cateos también permitieron asegurar seis vehículos, casi cuatro mil 500 euros, reactivos, equipo químico industrial y diversos dispositivos electrónicos.
Como resultado, las autoridades detuvieron a 13 integrantes de la estructura, entre ellos siete mexicanos, cuatro españoles y dos colombianos; 12 quedaron en prisión por su presunta responsabilidad en delitos contra la salud pública y pertenencia a una organización criminal.
Mari Carmen García-Calvillo, subdelegada del Gobierno en Barcelona, sostuvo que la pesquisa desarticuló una rama del CJNG dedicada al tráfico internacional. Alejandro Martín, inspector jefe de la sección de sintéticos, resumió el cambio de escenario: “Lo que se consideraba a nivel europeo como una amenaza, que es la metanfetamina, ya no es una amenaza, es una realidad”.
Para reducir contactos y evitar filtraciones, los responsables mexicanos enviaban células itinerantes. Alberto Morales, comisario de la Brigada Central de Estupefacientes, explicó que unos integrantes compraban insumos y otros, llamados “cocineros”, permanecían dentro de la finca; una sola persona enlazaba el recinto con los mandos del cártel y transmitía reportes.
Según los investigadores, ese esquema limitaba la exposición de los especialistas. “Vienen, hacen su trabajo y se van. Si se relacionan, pueden llegar hasta ellos”, explicó Martín sobre un modelo que separaba la logística exterior de la manipulación química.
Ningún decomiso previo en España alcanzó esta escala. La operación Saga, ligada al Cártel de Sinaloa, mantenía el récord nacional con mil 800 kilogramos desde mayo de 2024; Vanille lo elevó a 2.4 toneladas, por debajo de los cargamentos de tres mil 200 y dos mil 500 kilos localizados en Róterdam durante 2024 y 2019.
Este episodio tampoco constituye el primer intento reciente del CJNG por consolidar infraestructura en territorio español. En noviembre de 2025, la Policía Nacional desmanteló su llamada “oficina” en el país, detuvo a 20 personas e intervino mil 870 kilos de cocaína y 375 de anfetamina.


