La Presidenta Claudia Sheinbaum dio su segundo Grito de Independencia desde Palacio Nacional en el Zócalo de la Ciudad de México.
La mandataria dio varias arengas, entre las que incluyó a Antonia Nava: “Viva Antonia Nava”, indicó la mandataria durante el tradicional Grito.
Los usuarios de las redes sociales se preguntan cuál es la historia de esta heroína y por qué la Presidenta la incluyó en el Grito de 2026.
¿Quién fue Antonia Nava?
Antonia Nava de Catalán nació en noviembre de 1779 en el estado de Guerrero.
Fue hija de Nicolás Nava y María Celestina. Se casó con el insurgente Nicolás Catalán, oriundo de Chilpancingo, y juntos tuvieron ocho hijos: cinco varones que fueron Nicolás, Manuel, Antonio, Pedro y uno de nombre desconocido y tres mujeres que fueron Teresa, María y Margarita. La familia vivió en Tixtla, Chilpancingo y finalmente en Jaleaca, donde los sorprendió el inicio de la Guerra de Independencia.
Al estallar el movimiento independentista en septiembre de 1810, Antonia y su esposo, ambos de unos 30 años, se unieron a las fuerzas de José María Morelos y Pavón en el cerro de El Veladero.
Nicolás Catalán ascendió en los rangos militares y llegó a coronel, y Antonia lo acompañó permanentemente en las campañas, colaborando también con Nicolás Bravo y más tarde con Vicente Guerrero.
Ella no se limitó a labores de apoyo como cocina o enfermería: organizó a otras mujeres, arengó a las tropas y participó activamente en el campo de batalla, lo que le valió el apodo de “La Generala” por parte de los soldados.
Durante la lucha, Antonia perdió varios hijos. Uno murió en la toma de Tixtla o en El Fortín; Manuel cayó en el combate de Paso de Mezcala en 1814 frente a las fuerzas de Gabriel de Armijo; y Nicolás hijo murió en la toma de Coyuca en 1818, pueblo que hoy lleva el nombre de Coyuca de Catalán en su honor.
Cuando Morelos intentó consolarla tras una de estas muertes, ella respondió con firmeza que su hijo había cumplido con su deber de mexicano y ofreció a los hijos restantes como soldados.
Uno de los episodios más célebres ocurrió durante el sitio de Jaleaca o del cerro del Campo en marzo de 1817, cuando las tropas insurgentes padecían hambre extrema.
Ante la propuesta de sacrificar soldados para alimentar al resto, Antonia, junto con otras mujeres como Catalina González, se ofreció a sí misma como alimento, empuñando incluso un puñal contra su pecho. Rechazada esa idea, arengó a las tropas y propuso armar a las mujeres con machetes y garrotes para romper el cerco de noche, mientras el enemigo dormía. Lograron escapar el 14 de marzo de 1817, consolidando su reputación como militar.
Antonia estuvo presente en la firma del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 y, el 27 de septiembre de ese mismo año, entró a caballo a la Ciudad de México junto al Ejército Trigarante, acompañada de su esposo e hijos. Tras la consumación de la Independencia, Nicolás fue nombrado comandante del estado de Guerrero y la familia se estableció en Chilpancingo. Él falleció el 17 de febrero de 1838; Antonia murió el 19 de marzo de 1843 a los 63 años.
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