Después de 186 años fuera del país, una de las piezas que conserva la memoria del origen y la transformación del pueblo mexica volvió a México. El Códice Azcatitlan, elaborado entre finales del siglo XVI y principios del XVII, se exhibe desde este 17 de septiembre en el Museo Nacional de Antropología, donde permanecerá hasta el 6 de diciembre como parte del intercambio cultural acordado entre México y Francia.
La pieza, elaborada entre finales del siglo XVI y principios del XVII, llegó a la Ciudad de México como parte de un intercambio cultural entre los gobiernos mexicano y francés. El acuerdo también llevará el Códice Boturini a París para una exposición en la Biblioteca Nacional de Francia, institución que resguarda el Azcatitlan.
Conformado por 20 fojas, el documento combina el sistema pictográfico mesoamericano con elementos de escritura europea. Su contenido se divide en tres secciones que abarcan el recorrido de los mexicas desde Aztlán, los tlatoque de Tenochtitlan y los principales acontecimientos ocurridos después de la llegada española.
A diferencia de una exhibición aislada, el traslado forma parte de las actividades por el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia. Ambos países prepararon cerca de 200 actos dentro de la denominada Gran Fiesta Franco-Mexicana, programa que incluye exposiciones y otros encuentros culturales.
Parte del proceso tuvo origen en Hidalgo. La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, señaló que la gestión “empezó con la iniciativa de la comunidad hñähñu de Ixmiquilpan, Hidalgo, que impulsó la petición para que el Códice Azcatitlan pudiera estar nuevamente en México”.
Respecto al intercambio, Curiel recordó que la Presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente francés Emmanuel Macron alcanzaron el acuerdo en noviembre de 2025. La decisión permitió trasladar temporalmente el Azcatitlan a territorio mexicano y preparar el viaje del Boturini hacia Francia.
Durante la inauguración, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, planteó que la cooperación cultural también abarque investigación conjunta, digitalización con acceso abierto, intercambio de conservadores y formación de especialistas.
“Alfonso Reyes lo dejó dicho: la cultura es identidad de los pueblos e instrumento de diálogo entre sociedades distintas. En un mundo marcado por el conflicto ese humanismo no es nostalgia, es método”, afirmó.
Seis ejes organizan la muestra instalada en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología. El recorrido incluye 25 piezas arqueológicas y etnográficas relacionadas con la manufactura, conservación y permanencia de este tipo de documentos a través del tiempo.
Más allá del manuscrito original, la exposición reúne facsimilares de nueve códices prehispánicos y novohispanos. Entre ellos aparecen el Bodley, dedicado a las hazañas del gobernante mixteco Ocho Venado Garra de Jaguar; el Boturini, sobre el viaje mítico desde Aztlán; el De la Cruz-Badiano, considerado el primer tratado herbolario de América, y el Mendocino, que registra aspectos históricos, tributarios y culturales mexicas.
Junto con esos materiales, el montaje presenta machacadores de piedra empleados para apisonar papel, una vasija tipo códice, puntas de proyectil del Posclásico Tardío, un pectoral antropomorfo de tradición Mezcala, jícaras con colorantes naturales y un textil ñuhú.
Los visitantes podrán acceder de manera gratuita a la exposición El Códice Azcatitlan. México-Francia, 200 años de amistad hasta el 6 de diciembre. La apertura del original en el Museo Nacional de Antropología marca su primera presentación en el país desde que dejó territorio mexicano en 1840.
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MSL
