Aún encuentran amparo en el país

Capturan a líder de Barrio 18; maras suman 23 años de aseguramientos aquí

Óscar Ariel “N”, El Cabra, figuraba entre los objetivos de la justicia salvadoreña; lo acusan de 15 homicidios, delitos sexuales y narcomenudeo; con él suman 4 cabecillas de alto perfil de esa peligrosa banda arrestados en México

El detenido identificado como Óscar Ariel, ayer
El detenido identificado como Óscar Ariel, ayer Foto: Especial

La captura de un dirigente de Barrio 18 en Villahermosa, Tabasco, volvió a colocar a México en el mapa de las pandillas centroamericanas, cuyos integrantes acumulan más de dos décadas de detenciones en el país. Lo que comenzó con células que extorsionaban a migrantes en los trenes de Chiapas también ha llevado a las autoridades a localizar a jefes internacionales, fugitivos que buscan refugio fuera de El Salvador y presuntos responsables de decenas de asesinatos.

Óscar Ariel “N”, alias El Cabra, figuraba entre los objetivos de la justicia salvadoreña por su presunta participación en al menos 15 homicidios, delitos sexuales y narcomenudeo. Su detención, este lunes 12 de octubre, ocurrió lejos de la frontera con Guatemala, donde se concentra buena parte de los operativos recientes contra estas organizaciones.

El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó que la captura respondió a una operación conjunta con autoridades estatales y al intercambio de información con El Salvador.

  • El dato: Expertos señalan que la política de El Salvador contra las pandillas ha generado flujo de excapos hacia México, principalmente al Cártel Jalisco Nueva Generación. 

La captura se suma a una sucesión de arrestos que alcanza a dirigentes de la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18. Sus integrantes aparecen en expedientes por extorsión, homicidio, narcotráfico y ataques contra migrantes, aunque no todos los fugitivos que México ha localizado enfrentan acusaciones por delitos cometidos dentro del país.

No se trata de un fenómeno reciente ni exclusivo de la frontera sur. En marzo de 2005, la Secretaría de Gobernación informó a la Cámara de Diputados que las autoridades habían detenido a más de mil 100 integrantes de la Mara Salvatrucha en 21 entidades federativas desde 2003.

Dos décadas después, las capturas tienen otro perfil. Entre 2023 y 2025, agentes mexicanos localizaron a tres dirigentes de la MS-13 que enfrentaban acusaciones federales en cortes de Estados Unidos. Sus expedientes describen una organización con estructuras internacionales de mando, capacidad para ordenar delitos desde distintos países y vínculos con actividades de narcotráfico. Uno de ellos fue José Wilfredo Ayala Alcántara, El Indio de Hollywood, a quien las autoridades encontraron en abril de 2023 en la colonia Buenavista, de la Ciudad de México. El salvadoreño había alcanzado posiciones de dirección dentro de la pandilla.

Apresados
Apresados ı Foto: Especial

Siete meses después, fue detenido Élmer Canales Rivera, El Crook de Hollywood. El Departamento de Justicia de EU lo identificó como integrante de la Ranfla Nacional, el órgano superior de mando de la MS-13, y le atribuyó participación en actividades de terrorismo y crimen organizado.

Pero la captura que alcanzó mayor proyección internacional fue la de Francisco Javier Román Bardales, El Veterano de Tribus, quien llevaba casi tres años bajo búsqueda y acababa de ingresar a la lista de los 10 fugitivos más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Su localización ocurrió tres años después de que el gobierno de El Salvador emprendiera una ofensiva contra las pandillas, lo que modificó las rutas de escape de los líderes de éstas hacia nuestro país. Desde entonces, el régimen de excepción ha permitido más de 93 mil detenciones hasta octubre de este año.

Los antecedentes muestran además otra faceta de estas organizaciones. En abril de 2013, el Instituto Nacional de Migración (INM) informó sobre la captura de Walter Alexander Rivas Romero y Juan Carlos Márquez Díaz, presuntos miembros de una célula de la MS-13 que exigía dinero a migrantes en las rutas ferroviarias entre Chiapas, Oaxaca y Veracruz.

Esa operación exhibió una actividad distinta de las capturas de dirigentes internacionales. Las denuncias apuntaban a grupos que aprovechaban la vulnerabilidad de los viajeros, con amenazas y secuestros como mecanismos para obtener recursos. Eran delitos cometidos directamente en México y no únicamente órdenes de aprehensión emitidas por gobiernos extranjeros.


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