Nos dicen que en época de definiciones dejar que el tiempo cure heridas no es la mejor idea porque las circunstancias —o las aspiraciones— apremian. Ahí tenemos al diputado federal Mario Calzada, que no dejó enfriar su despedida del PRI. El domingo anunció su renuncia al partido en el que militó durante décadas y ayer ya lucía su nueva piel naranja junto con el dirigente nacional de MC, Jorge Álvarez Máynez y la coordinadora de esa bancada en San Lázaro, Ivonne Ortega. Comentan que en su carta de salida, el queretano agradeció las oportunidades y aseguró que las convicciones no pertenecen a una sigla —ya vimos—. Pero lo más destacado, nos remarcan, no fue tanto el cambio de bando sino que Calzada, además de diputado, era uno de los coordinadores del PRI, precisamente en su natal Querétaro, por lo que tocará al tricolor ajustar sus piezas rumbo a 2027. Calzada se llevó, según escribió, “el mejor de los recuerdos”. Y, nos dicen, la curul también. Auch.

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