Autoridades federales consiguieron una condena de cuatro años de prisión y una reparación del daño por más de 19 millones de pesos contra un hombre que traficaba vejigas natatorias de totoaba, una especie protegida, en el Alto Golfo de California.
El caso comenzó el 10 de diciembre de 2019, cuando militares y policías estatales detuvieron a Jorge “N” en Sonora. Durante la revisión del vehículo, que tenía placas de California, Estados Unidos, los agentes localizaron 41 vejigas natatorias de totoaba ocultas en 35 envoltorios.
La Fiscalía General de la República (FGR) acreditó la responsabilidad penal del acusado por un delito contra la biodiversidad, previsto en el artículo 420, fracción IV, del Código Penal Federal. El tribunal también consideró como agravantes la finalidad comercial de la conducta y las afectaciones a la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.
Para establecer la reparación económica de 19 millones 27 mil 591 pesos, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aportó dictámenes científicos que permitieron identificar la especie y cuantificar el daño ambiental. El juez tomó en cuenta estos estudios para determinar las consecuencias del delito.
La Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos Contra el Ambiente (FEIDA) sostuvo la acusación con las pruebas que reunió el Ministerio Público Federal, mientras la Profepa intervino como parte ofendida y proporcionó asesoría jurídica y elementos técnicos.
De acuerdo con ambas instituciones, la resolución contempló las afectaciones a la totoaba, la vaquita marina y el ecosistema del Alto Golfo de California, donde habitan estas especies.
Además de la sentencia, la Profepa informó que trabaja con otras dependencias del sector ambiental en propuestas para incrementar las penas y sanciones por delitos contra la biodiversidad. La institución también mantendrá la colaboración con la FGR para fortalecer las investigaciones sobre el tráfico ilegal de especies.
La totoaba es una especie endémica del Golfo de California cuya población disminuyó de manera considerable por la sobreexplotación pesquera. México prohibió su captura comercial en 1975 y actualmente figura entre los peces en peligro de extinción, con restricciones internacionales para evitar su tráfico.
El principal atractivo para las redes criminales es su vejiga natatoria, conocida como buche, que alcanza precios elevados en el mercado negro asiático, especialmente en China. Los compradores la utilizan en la gastronomía y la medicina tradicional por supuestas propiedades curativas y afrodisíacas, aunque no existe evidencia científica sólida que respalde esos beneficios.
La captura ilegal de totoaba también amenaza la supervivencia de la vaquita marina, uno de los mamíferos más amenazados del planeta. Las redes de enmalle que utilizan los pescadores para extraer este pez atrapan accidentalmente a los cetáceos y les impiden salir a la superficie para respirar, una de las principales causas de su mortalidad en el Alto Golfo de California.
México clasifica a la totoaba como especie en peligro de extinción conforme a la NOM-059-SEMARNAT-2010. Además, figura en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que establece las mayores restricciones al comercio internacional de especies protegidas.
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