Advierten reacción violenta de la Casa Blanca

Expertos no ven variación mayor en políticas hacia México

SEÑALAN que hipotética victoria de demócratas no implica que Washington baje presión en migración, comercio y seguridad / SUGIEREN analistas estrategia diplomática de largo plazo; plantean construir vínculos que trasciendan una administración

El vicepresidentae JD Vance, ayer, en un mitin de campaña en Swanton, Ohio.
El vicepresidentae JD Vance, ayer, en un mitin de campaña en Swanton, Ohio. Foto: AP

Una eventual mayoría demócrata en el Congreso de Estados Unidos tras las elecciones intermedias de este 3 de noviembre podría modificar los márgenes de negociación de México en comercio, migración y seguridad, pero no necesariamente reducirá las presiones de Washington, advirtieron especialistas del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM.

En entrevistas con La Razón, Silvia Núñez García, Estefanía Cruz Lera y Oliver Santín Peña coincidieron en que un cambio en el equilibrio legislativo podría contener algunas decisiones del presidente Donald Trump, aunque las exigencias contra el narcotráfico y las organizaciones criminales tienen componentes bipartidistas.

  • El Dato: Un análisis de la consultora Integralia advierte que un eventual cambio en la composición del Congreso de EU no reducirá las presiones ni las amenazas arancelarias.

Los estadounidenses renovarán este martes los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, además de gubernaturas y cargos locales. El resultado definirá los contrapesos con los que Trump enfrentará los dos últimos años de su mandato y la capacidad de su gobierno para impulsar leyes y presupuestos.

Para México, los efectos alcanzan la seguridad fronteriza, el control migratorio y la relación económica de América del Norte. Por ello, los investigadores plantearon que la estrategia diplomática debe considerar distintos escenarios y mantener interlocución con ambos partidos, sin depender de cual fuerza controle el Congreso.

Silvia Núñez García sostuvo que los cambios en el poder estadounidense pueden alterar rápidamente las prioridades bilaterales, por lo que México necesita construir vínculos políticos que trasciendan una administración o la permanencia de determinadas figuras.

  • El Tip: Un Trump más restringido en su gobierno por el Congreso podría dedicar más atención a la agenda de seguridad y elevar las exigencias a México, según Integralia.

“México necesita construir una estrategia de largo plazo y mantener interlocución con ambos partidos políticos, pues los cambios en el poder estadounidense pueden ocurrir rápidamente y alterar las prioridades de la relación bilateral”, señaló.

La especialista destacó que numerosos asuntos de la relación pasan por el Poder Legislativo estadounidense. En consecuencia, la composición de sus cámaras debe formar parte de los cálculos de la diplomacia mexicana, junto con las decisiones que se adoptan desde la Casa Blanca.

Aunque consideró que las instituciones estadounidenses conservan su fortaleza, advirtió que será necesario observar tanto la magnitud de una eventual pérdida de votos republicanos como la reacción de Trump frente a ese escenario.

“Las instituciones se mantienen fuertes y habrá que ver la respuesta sobre todo de los republicanos en el volumen de votos que pierdan y la reacción, seguramente muy violenta, del presidente de Estados Unidos. Será un nuevo parteaguas en la historia de la democracia estadounidense”, expresó.

Estefanía Cruz Lera explicó que las elecciones intermedias, conocidas como midterms, funcionan como una evaluación política de la administración en turno. Su relevancia para México también radica en las facultades del Congreso para aprobar leyes, negociar presupuestos y supervisar al Ejecutivo.

“Una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes podría incrementar los mecanismos de vigilancia sobre las decisiones de Trump y dificultar algunas de sus iniciativas. Sin embargo, ello no significa que automáticamente se reviertan las políticas migratorias, comerciales o de seguridad impulsadas desde la Casa Blanca”, puntualizó.

La investigadora consideró que los comicios abren una oportunidad para que las instituciones establezcan límites a determinadas acciones presidenciales, particularmente en materia migratoria. Entre los asuntos que podrían enfrentar mayores contrapesos identificó la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cuyos operativos forman parte de la política de Trump.

No obstante, Cruz Lera advirtió que un cambio de mayoría legislativa no debe interpretarse como una reversión automática de esas medidas. México tendrá que seguir las decisiones del nuevo Congreso, pues las discusiones en materia de migración, seguridad fronteriza y cooperación bilateral involucran a distintos actores del sistema político estadounidense.

Oliver Santín Peña coincidió en que el avance electoral de los demócratas no garantiza una reducción del endurecimiento contra el narcotráfico. Para el investigador, este es uno de los principales riesgos de suponer que la alternancia en el control legislativo traerá, por sí misma, mejores condiciones para México.

“La presión estadounidense sobre México en materia de seguridad tiene componentes bipartidistas, por lo que un cambio en el control legislativo no necesariamente implicaría una modificación sustancial de las exigencias de Washington”, afirmó.

Así, aunque el resultado puede abrir mecanismos institucionales para contener decisiones de Trump, la seguridad continuará en el centro de la agenda bilateral. El margen de negociación dependerá también de las coincidencias entre republicanos y demócratas sobre el combate a las organizaciones criminales, agregó.

En el ámbito comercial, Santín Peña señaló que las discusiones sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) serán otro factor determinante. Explicó que los demócratas han defendido una perspectiva trilateral, frente a la intención del gobierno republicano de modificar las condiciones de la relación con sus dos socios.

“En términos del T-MEC los demócratas se van a ir por la fórmula de lo trilateral, algo que conviene muchísimo a México y Canadá, pero no hay que omitir que el gobierno actual republicano busca el cierre de la relación trilateral con ambos vecinos”, expuso.

A ese debate se suma la competencia económica con China. El especialista advirtió que Washington mantendrá exigencias para limitar la presencia del país asiático en las cadenas productivas de América del Norte, un asunto que influirá en sus relaciones con México y Canadá.

“Para México, el escenario posterior al 3 de noviembre exigirá una estrategia diplomática que no dependa exclusivamente de quién controle el Congreso estadounidense”, sostuvo.


Google Reviews