Nos cuentan que lo que dio mucho de qué hablar ayer en el Senado fue el intercambio que sostuvieron el morenista Gerardo Fernández Noroña y su compañero de bancada Higinio Martínez. Este último, en su calidad de presidente de la Mesa Directiva, recibió los reproches de Noroña por no defenderlo ante lo que calificó como “amenazas” de sus colegas priistas Carolina Viggiano y Alejandro Moreno. La respuesta fue lo que puso el momento en el centro del cotilleo político, pues el respaldo que Noroña buscaba terminó dejándolo como el hazmerreír de sus adversarios: “Senador, trato de entender desde hace muchos años su forma de ser y me cuesta…, me cuesta trabajo, pero hago un esfuerzo…”, le dijo Higinio, quien le dejó claro a su compañero que después de todo, frente a los señalamientos de los que se dijo víctima, él tuvo oportunidad de responder en tribuna. Nos hacen ver que la frase dejó asomar la factura —y la fractura— que el partido oficial debe asumir con un personaje como Noroña, un perfil que, nos comentan también, a veces agota las reservas de paciencia. Uf.

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