Así que el presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz, tuvo que dar un ejemplo de paciencia: es sabido que conducir un órgano integrado por personalidades con una evidente necesidad de protagonismo no es tarea sencilla. Mucho menos cuando las diferencias escalan, las intervenciones se interrumpen y el debate amenaza con convertirse en una disputa personal. Lo anterior viene a cuento porque ayer, en medio de una sesión marcada por desencuentros asomó una evidente desconfianza hacia la ministra Lenia Batres —quien aspira a presidir el máximo tribunal—. Aguilar Ortiz, nos cuentan, tuvo que hacer constantes esfuerzos por administrar tensiones y tratar de encauzar la discusión. Nos dicen que el tema debatido, relacionado con un caso de negligencia médica en el que se señala al ISSSTE —institución que por cierto encabeza el hermano de la llamada “ministra del pueblo”— exige la mayor transparencia. De ahí que la mayoría de ministros rechazara dar un voto de confianza a Lenia para la elaboración de un engrose que considerara los puntos que otros ministros le corrigieron. Ahí el dato.
TE RECOMENDAMOS:
Inversión alcanza 61%