Y en misa, la paz se empezó a dar con una genuflexión

Y en misa, la paz se empezó a dar con una genuflexión
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Domingo, día de ir a misa en el primer fin de semana tras confirmarse que hay cinco personas contagiadas por coronavirus en México. Desde el viernes pasado, la homilía cambió de reglas: sermones cortos, sin saludos ni abrazos al darse la paz; además de que el diezmo, se entrega al concluir la comunión, como lo anunció el arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes.

Alrededor de las 10:00 horas los fieles ocupan los lugares en bancas y sillas para escuchar la homilía en la Parroquia de Nuestra Señora de Las Nieves, a unas calles del Estadio Azteca, en Coyoacán.

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El sacerdote, ocupa el púlpito en el que por muchos años estuvo el padre Lupe, quien bautizó a padres e hijos de varios de los asistentes; entre ellos destaca una señora de unos 70 años, de cabello cano, que usa un cubrebocas de fieltro.

“Dicen que no sirve de nada, pero más vale”, comentan en voz baja dos mujeres que van sin la protección, que el sector Salud ha aclarado, sólo deben usar quienes tienen problemas respiratorios.

EL TIP: Pobladores recurren al gel antibacterial para reducir las probabilidades de infectarse de la nueva cepa del virus que surgió a finales de 2019 en Wuhan, China.

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El sacerdote bendice el pan y el vino para ofrecer la paz. “No tomes en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Vamos a hacer esta acción siguiendo las indicaciones de salubridad; no vamos a darnos la mano, ni beso, únicamente desde sus lugares, cierran los ojos y nos concentramos en la mente, que recorrerá a cada uno, a quienes les queremos dar la paz”, señaló.

Es una imagen como la de hace 10 años o más, cuando la influenza AH1N1 cambió, al menos en esos meses, la forma de relacionarse de millones de personas; tiempo en el que las autoridades recomendaron a la población una serie de acciones preventivas, para disminuir la cifra de 18 mil muertes por año, que se mantiene vigente, de acuerdo con el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell.

A dos kilómetros de allí, en la iglesia de San Judas Tadeo, al momento de darse la paz, otro sacerdote solicitó a los feligreses unir sus palmas frente al pecho y hacer una reverencia, genuflexión semejante a un saludo oriental, para celebrar “la paz, extendida por toda la tierra”.

En el rito de la comunión, adelantó, “ahora pondrán su mano izquierda al frente, voy a depositar la hostia, y con su mano derecha la tomarán y la llevarán a su boca”, señaló el párroco, quien llamó a no tomar a la ligera sus explicaciones.

“Hay que poner cuidado, porque al ponerla en tu mano, caen partículas consagradas y ustedes simplemente, luego de comerse la hostia, se sacuden las manos en el pantalón”, expresó.

Las instrucciones fueron acatadas, los feligreses hicieron largas filas para recibir la hostia, sin que nadie rompiera las instrucciones, en las que están prohibidos los saludos de mano y los besos. Se fueron en paz.