El aspirante conservador y opositor, Friedrich Merz, se perfila como nuevo canciller alemán al derrotar a la coalición del líder actual, Olaf Scholz, en elecciones adelantadas, en las que la extrema derecha dio la sorpresa al ubicarse como segunda fuerza, pese a su vínculo con el nazismo, lo que evidencia que más países en Europa se inclinan hacia esa tendencia.
Tras la jornada a la que respondieron millones de ciudadanos tras la ruptura de la coalición gobernante, se confirmó la victoria del abogado y abanderado del bloque derechista de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en inglés) y la Unión Social Cristiana (CSU) con casi 30 por ciento de la preferencia en la cita que tuvo la mayor participación (84 por ciento) desde la década de los 90, lo que medios atribuyen a un descontento a causa de una crisis política en la principal economía en ese continente.
- El Dato: Christian Lindner, líder de uno de los partidos que no alcanzó ni cinco por ciento del voto y se quedó sin lugar en el Congreso renunció ayer a su cargo.
De inmediato, el cristianodemócrata que en el pasado compitió contra la histórica líder Angela Merkel se comprometió a trabajar desde hoy para conformar un “Gobierno viable” a más tardar en una semana, como previó hace meses, aunque su círculo cercano admite que éste no fue el mejor escenario, al ser uno de los más bajos en su historia.
El futuro líder advirtió que “el mundo no nos espera”, al apuntar a cambios por la polarización en torno a la recesión económica, la seguridad y la migración, tema que acaparó reflectores en campaña con medidas cada vez más restrictivas.
Sin embargo, Friedrich Merz no tendrá un camino fácil. Al quedarse lejos de la mayoría absoluta, el conservador de 69 años está obligado a negociar con al menos uno o dos partidos para afianzar el control parlamentario, donde obtendría 208 de los 630 escaños. Y con tal de acelerar este paso aseveró, de acuerdo con medios germánicos, que su prioridad es llevar de nuevo a Berlín a un papel estelar como potencia regional.
En dicho escenario, CDU y CSU ya descartaron cualquier tipo de acuerdo con la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), liderada por Alice Weidel, y que obtuvo su mejor resultado con políticas populistas para atraer a sectores decepcionados y que contó con el respaldo del magnate Elon Musk.
Igual que otros partidos el conservador cerró la puerta a tal alianza al sentenciar que buscan objetivos opuestos, con un rival ligado al movimiento nazi, pero no anticipó a qué fuerzas incorporaría, mientras Olaf Scholz (con 121 diputaciones) rechazó ser parte de la negociación y los Verdes (con 85) se inclinan por dialogar. Y Merz precisó que la nueva Alemania tomará distancia de Estados Unidos.
En sus primeras declaraciones tras el triunfo, el político al que arroparon
Emmanuel Macron (Francia), Keir Starmer (Reino Unido) y Volodimir Zelenski reconoció que su lazo con Donald Trump será distante, por la falta de coincidencias en política exterior o comerciales, pues Washington abiertamente va contra la Unión Europea (UE) al apoyar al régimen ruso, que invadió a Ucrania, y amaga con imponer aranceles a los socios que no acaten sus condiciones.
En tanto, la ultraderechista Alice Weidel se dijo dispuesta a colaborar con el ganador con la confianza de su gran resultado y sugerir que esto es lo que quiere el pueblo al votar por dichas fuerzas, pues AfD escaló al segundo puesto con 20 por ciento del voto —10 más que en 2021 y un amplio crecimiento desde su fundación—, desbancando a Scholz y compañía, con su peor resultado desde la Segunda Guerra Mundial, relegando al canciller al Congreso.
- 35 y 40 años es el sector en el que más respaldo obtuvo el partido extremista
La también economista anticipó que la mejor alianza sería entre los punteros, al advertir al próximo canciller lo complejo de aliarse con la izquierda y alardeó que los suyos seguirán en auge y en los próximos comicios “seremos los primeros”, mensaje que aplaudió su colega Tino Chrupalla, quien resumió los comicios como un “logro histórico”, lo que desató críticas del líder socialdemócrata, quien admitió su “derrota” ante una fuerza extremista y que pugna por el cierre de fronteras contra la migración.
Olaf Scholz cuestionó el resultado al advertir que es algo “que no debemos aceptar” en un claro rechazo al crecimiento de la ultraderecha en el continente, pues esa tendencia ya cuenta con Gobiernos como los de Italia (Giorgia Meloni) y Hungría (Viktor Orbán) y un claro impulso en Francia con la opositora Marine Le Pen, así como en regiones como Finlandia y Países Bajos.
En contraste, el mandatario estadounidense, Donald Trump, celebró lo hecho por AfD al publicar en Truth Social que al igual que en su país “el pueblo de Alemania se cansó de la agenda sin sentido común”, lo que relacionó con la división en prioridades como la energía y la migración, pues destaca que en su retorno a la Casa Blanca implementó una política de deportaciones masivas al arrestar y expulsar a presuntos “criminales”.