Rusia buscó tierras tomadas ilegalmente

Anuario: Cesión de territorio, pelea de Moscú y Kiev

Los bombardeos con drones profundizaron el conflicto; el Kremlin quiso consolidar control en el Donbás y Zaporiyia; creció debate sobre la propuesta negociadora estadounidense

Consecuencias de un ataque aéreo ruso en Sloviansk, Ucrania, el 4 de diciembre.
Consecuencias de un ataque aéreo ruso en Sloviansk, Ucrania, el 4 de diciembre. Foto: AP

Desde inicios de 2025, la guerra en Ucrania entró en una fase marcada por operaciones más agresivas, una presión territorial sostenida y un creciente esfuerzo diplomático impulsado por Washington. Rusia mantiene bajo ocupación cerca del 19-20 por ciento del territorio ucraniano, incluyendo Crimea, amplias zonas de Donetsk y Luhansk, así como partes de Zaporiyia y Jersón, tras anexiones consideradas ilegales por la comunidad internacional.

  • El Dato: Trump dijo que Rusia tiene “ventaja” en la guerra en Ucrania y que tiene una posición negociadora más fuerte a raíz de sus capacidades y su posición sobre el terreno.

El frente militar se intensificó con ataques más destructivos. Rusia lanzó durante el año ofensivas con drones y misiles más amplias del conflicto, en las que ciudades enteras quedaron a oscuras, infraestructura energética resultó dañada y múltiples regiones sufrieron oleadas consecutivas que pusieron a prueba los sistemas de defensa ucranianos. La magnitud de estas operaciones ha elevado el número de víctimas y desplazados, además de agravar el deterioro de servicios básicos.

Ucrania, por su parte, aumentó sus capacidades de ataque en profundidad. En una operación considerada estratégica, drones ucranianos alcanzaron bases aéreas rusas situadas a cientos de kilómetros de la frontera, afectando aeronaves y depósitos militares. Esta acción envió un mensaje sobre la capacidad de Kiev de golpear infraestructura clave más allá del frente directo, aunque también endureció las represalias rusas.

El control del Donbás continúa siendo uno de los puntos más disputados. Moscú insiste en que la región es “irrenunciable” y ha reforzado sus posiciones militares, mientras Kiev recalca que no aprobará ninguna cesión territorial que no pase por procesos legítimos y libremente decididos por sus habitantes. El estancamiento en este punto es uno de los principales obstáculos para cualquier avance negociador.

  • 45 mil drones de largo alcance desplegó Rusia sobre Ucrania

Asimismo, al recrudecimiento militar, la diplomacia tomó nuevo impulso con dos encuentros entre el presidente ucraniano Volodimir Zelenski y y el mandatario estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca. Ambos diálogos se centraron en revisar un marco de paz presentado por Washington, que incluye garantías de seguridad para Ucrania, limitaciones en armamento, mecanismos de verificación y un debate sobre el estatus de territorios ocupados.

El magnate sostuvo además una reunión con el líder ruso Vladimir Putin en Alaska, dirigida a explorar posibilidades de un acuerdo que frene la escalada. Aunque no hubo avances públicos concretos, Washington y Moscú manifestaron disposición a mantener canales abiertos. No obstante, Rusia exige que Ucrania reconozca como propios los territorios anexados, Kiev rechaza la legitimación de la ocupación.

En tanto, Zelenski ha dicho que Trump quiere alcanzar un “entendimiento completo” sobre el plan de paz antes de Navidad, pero el Kremlin mencionó que no acepta las modificaciones introducidas por Europa y Kiev en el borrador del plan de paz inicial de 28 puntos.

El magnate elaboró un plan de paz junto con Rusia, basado en el plan de Gaza. Algunos diplomáticos lo consideran una oportunidad para detener la guerra, mientras otros lo perciben como una fórmula que podría fijar realidades territoriales creadas por la fuerza.

Zelenski se ha visto obligado a ceder su territorio y a no entrar a la OTAN. A medida que el tiempo avanza, la guerra en Ucrania sigue condicionada por ofensivas constantes, negociaciones tensas y un tablero internacional que influye directamente en las posibilidades de alcanzar un acuerdo duradero.