El 20 de enero, Donald J. Trump juró su cargo como 47º presidente de Estados Unidos, dando inicio a un segundo mandato que combina una agenda interna agresiva con una diplomacia internacional de rupturas y reacomodos. Desde sus primeras horas en la Oficina Oval inició una serie de órdenes ejecutivas que pusieron en marcha su línea de gobierno: un control migratorio, la redefinición del aparato federal y una postura exterior revisada.
Entre los primeros decretos firmados por la administración Trump destacaron medidas destinadas a reforzar la frontera sur de Estados Unidos y reactivar las políticas migratorias restrictivas. Se restablecieron los controles de ingreso, se suspendió parcialmente la recepción de refugiados y se activaron las redadas intensivas por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). A su vez, el Gobierno comenzó la transferencia de competencias de seguridad pública en ciertas zonas, como la capital federal, desplazando autoridades locales a fuerzas federales bajo una orden de emergencia dictada en agosto.
- El Dato: La Casa Blanca dijo que el presidente Donald Trump no está preocupado por los lazos cálidos entre los líderes autocráticos de Venezuela y Rusia.
Las acciones generaron un impacto inmediato en la percepción ciudadana, una encuesta de julio mostró una caída en la aprobación presidencial hasta 40 por ciento, la cifra más baja desde el inicio del mandato.
Asimismo, el nuevo gobierno emprendió una revisión estructural del aparato federal. A través del organismo bautizado como “Departamento de Eficiencia Gubernamental” (DOGE), a cargo del multimillonario Elon Musk, se procedió a recortes masivos de personal en varias agencias, lo que representó la supresión de miles de empleos públicos en los primeros meses.
- 40 por ciento ha caído la aprobación de Trump en EU
En ese contexto, se reconfiguró también la política interna sobre seguridad y justicia. El Departamento de Justicia revocó políticas previas de control de armas, así como programas de prevención de violencia comunitaria.
En el ámbito internacional, el magnate promovió una agenda ambigua: por un lado, expresó su intención de terminar con conflictos prolongados; por otro, adoptó una diplomacia de presión selectiva y de revisión de alianzas tradicionales.
Uno de sus primeros gestos fue redefinir la relación con Europa y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Durante sus primeros 100 días, el republicano cuestionó el compromiso de los aliados, lo que generó fuertes tensiones diplomáticas. Además, propuso fortalecer la defensa nacional con un programa denominado “American Iron Dome”, para modernizar los sistemas de protección del territorio.
- 53 por ciento desaprueba su actuación como presidente
RECONFIGURACIÓN. La Casa Blanca declaró su intención de reequilibrar las prioridades globales: menos intervenciones multilaterales, mayor protagonismo unilateral. Donald Trump afirmó en su discurso inaugural que su Gobierno pondría fin a la “militarización de la justicia” de administraciones anteriores, mientras se comprometía a redefinir la política exterior en función de los intereses nacionales.
En un giro notable, la Administración Trump suspendió parte del apoyo internacional en desarrollo y ayuda exterior, lo que generó preocupación en países dependientes de esos fondos.
Asimismo, el magnate se presentó ante la ONU como un pacificador, el hombre que resuelve las guerras que la organización internacional es incapaz de terminar. De acuerdo con Trump ha terminado las guerras de Camboya y Tailandia, aunque hace una semana regresó el conflicto en la frontera, Servia y Kosovo, también está la de República del Congo y Ruanda, India y Pakistán, Israel e Irán (la llamada guerra de los 12 días), Egipto y Etiopía, así como la de Armenia y Azerbaiyán. Su estrategia ha sido interpretada como una apuesta por acuerdos bilaterales y por una redefinición de límites de intervención militar del país.
Sin embargo, aún no resuelve la guerra de 4 años entre Ucrania y Rusia, aquella que dijo que lo haría en un día, así como la de la Franja de Gaza e Israel, que sigue aún sin resolverse totalmente. Además, en Venezuela inició un despliegue militar sin precedentes en la región, haciendo explotar navíos supuestamente cargados con droga, donde han muerto más de 100 personas y elevando la tensión en el Caribe con la confiscación de dos buques petroleros y la amenaza de atacar más.
La combinación de una reestructuración interna con una diplomacia disruptiva ha generado un escenario de incertidumbre internacional. Estados Unidos, según la visión de su gobierno, vuelve a colocar la soberanía y el control como pilares de su política doméstica y exterior. Pero al mismo tiempo, muchos cuestionan el costo geopolítico de este giro, en un mundo cada vez más interdependiente.
EU endureció acciones contra latinos
EN SU RETORNO a la Casa Blanca, Donald Trump reinstaló el programa “Regresa a México”, lo que obligó a solicitantes de asilo a esperar fuera del país mientras avanzan sus casos. La medida marcó el comienzo de una línea dura que pronto se extendió a todo el sistema migratorio.
A los pocos meses, el gobierno desplegó amplias redadas en fábricas, zonas agrícolas y comunidades latinas, con miles de detenciones en estados como Texas, Georgia y California. Las operaciones, coordinadas entre agencias federales y policías locales, generaron temor y desplazamientos internos, afectaron escuelas, centros de trabajo y barrios completos.
Hacia mediados de año estallaron disturbios en varias ciudades después de que agentes migratorios irrumpieron en un complejo habitacional en Phoenix. Manifestantes denunciaron uso excesivo de fuerza y detenciones arbitrarias, mientras autoridades estatales reforzaron la presencia policial para contener los choques.
A la par de estas acciones, la Casa Blanca restringió el acceso a visas y endureció la revisión de permisos laborales, redujo las vías legales de ingreso. Organizaciones humanitarias advierten que las decisiones alteran el tejido social y generan un ambiente de incertidumbre en familias enteras, el gobierno insiste en que se trata de una estrategia de “seguridad nacional” orientada a frenar cruces irregulares.
CASO EPSTEIN
PROMESA DE PUBLICACIÓN: La fiscal general, Pam Bondi, dijo que tenía la “lista” de Epstein para revisión, y que la orden de publicación la dio Trump.
RECHAZO: El DOJ y el FBI negaron la existencia de una “lista de clientes” de Epstein, por lo que, dijeron, no publicarían ninguna lista.
ARCHIVOS: La Cámara de Representantes publicó 33 mil documentos del delincuente sexual, correos donde señala que Trump “sabía de las chicas”.
MINIMIZA FOTOS: El republicano respondió minimizando las imágenes y las calificó de “no gran cosa”, alegó que cientos tenían fotos con Epstein.