La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó ayer una advertencia directa al Gobierno cubano al señalar que debe emprender cambios “muy dramáticos” ante la severa crisis económica que atraviesa el país. Desde Washington, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sostuvo que la situación interna de la isla se encuentra en un punto crítico y que Estados Unidos observa con atención las decisiones que adopte su dirigencia en el corto plazo.
“Son un régimen que está cayendo. El país está derrumbándose y creemos que va en su interés realizar cambios muy dramáticos muy pronto”, afirmó Leavitt en rueda de prensa. La funcionaria describió un escenario de deterioro estructural y evitó precisar medidas concretas, aunque dejó claro que la expectativa de Washington es que se produzcan transformaciones profundas.

- El Dato: Venezuela, uno de los principales proveedores de petróleo de Cuba, dejó de vender crudo a la isla en enero tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
La portavoz se remitió a declaraciones previas del secretario de Estado, Marco Rubio, y del propio Trump, al reiterar que la política exterior estadounidense apuesta por sistemas democráticos en la región. Subrayó que el objetivo es ver “democracias florecientes y prósperas” en el hemisferio occidental, pero se abstuvo de detallar acciones inmediatas.

Washington y Teherán elevan la tensión ante posible ataque
“No estoy dictando ninguna acción que podamos tomar para lograrlo, pero, por supuesto, lo mejor para Estados Unidos es que Cuba sea una democracia verdaderamente libre y próspera”, puntualizó. La Casa Blanca, no obstante, evitó llamar explícitamente a un cambio de liderazgo en La Habana.
- El Tip: México también cortó los envíos de petróleo a La Habana en enero pasado, después de que Donald Trump amenazara con imponer aranceles.
DIÁLOGO CON NIETO DE CASTRO. Por otra parte, el portal Axios informó que Rubio mantiene conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y actual cuidador del expresidente Raúl Castro. Según el medio, estos intercambios eluden los canales formales del Gobierno cubano.
De acuerdo con fuentes citadas por el medio, la administración Trump considera que el líder histórico, de 94 años, continúa siendo el principal referente en la toma de decisiones en la isla, pese a no ostentar la presidencia. Un alto funcionario describió los contactos con cautela: “Yo no las llamaría ‘negociaciones’, sino ‘discusiones’ sobre el futuro”.
Otra fuente fue más directa al definir la posición estadounidense: “Nuestra postura, la postura del gobierno estadounidense, es que el régimen tiene que irse”. Sin embargo, el mismo funcionario aclaró que la forma que podría adoptar ese proceso dependerá del presidente Donald Trump y que aún no existe una determinación final.
- 100 Mil barriles de crudo envió Rusia a Cuba en febrero de 2025
Marco Rubio, de raíces cubanas, y su equipo consideran que el nieto de Castro, de 41 años, representa a sectores más jóvenes y con visión empresarial, críticos del comunismo revolucionario y abiertos a explorar un acercamiento con Washington. Asesores de la Casa Blanca conversaron con otras figuras influyentes, pero el entorno familiar del exmandatario es visto como un actor clave para cualquier transición eventual.
Asimismo, Donald Trump aseguró que su Gobierno sostiene conversaciones con altos cargos cubanos, una afirmación que ha sido negada por La Habana. “Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es… realmente, una amenaza humanitaria”, declaró el republicano a bordo del avión presidencial el lunes pasado.
El contexto de estas gestiones es un endurecimiento del bloqueo energético. La orden ejecutiva firmada el 29 de enero creó un mecanismo de aranceles adicionales para importaciones procedentes de países que suministren petróleo o derivados a la isla, con el objetivo de cortar el flujo de energía.
Las consecuencias son visibles: apagones prolongados en todo el territorio, reducción de servicios hospitalarios, oficinas estatales operando con personal mínimo y racionamiento extremo en gasolineras. El Gobierno cubano activó un plan de contingencia que incluye teletrabajo y restricciones en el consumo, afectando también a grandes empresas extranjeras.
La situación se agravó tras la pérdida del apoyo petrolero venezolano luego de la detención de Nicolás Maduro en enero, lo que dejó a la isla sin una de sus principales fuentes de abastecimiento.
MOSCÚ OFRECE RESPALDO. En este escenario de presión creciente, Rusia refuerza su respaldo político y energético a La Habana. El presidente Vladimir Putin recibió en el Kremlin al ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, y calificó de “inaceptables” las nuevas restricciones contra la isla.
Putin sostuvo que las relaciones bilaterales se desarrollan “por una vía positiva”, mientras que el canciller ruso, Serguéi Lavrov, instó a Washington a mostrar “sentido común” y abandonar cualquier plan de bloqueo naval.
Lavrov rechazó categóricamente las acusaciones de que la cooperación entre Moscú y La Habana represente una amenaza para Estados Unidos y afirmó que Rusia continuará apoyando de manera constante a la isla en la protección de su soberanía y seguridad.
Por su parte, Bruno Rodríguez defendió la independencia nacional y dejó abierta la puerta al diálogo bajo condiciones de igualdad. “Estamos prestos a un diálogo respetuoso en igualdad de condiciones con cualquier país”, declaró al inicio de su reunión con Serguéi Lavrov en Moscú.
Rusia adelantó que mantiene contactos para el suministro de petróleo, algo que no ocurre desde el envío de 100 mil toneladas de crudo en febrero de 2025. La escasez de combustible ya obligó a aerolíneas rusas a suspender vuelos hacia La Habana y repatriar a miles de turistas.
La nación insular de 11 millones de habitantes se tambalea bajo el yugo de una importante escasez de combustible después de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva el 29 de enero autorizando la imposición de aranceles comerciales a las importaciones de petróleo de terceros países a Cuba.

