La exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, compareció ayer ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en un interrogatorio a puerta cerrada. Obligada a testificar sobre sus presuntos vínculos con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein, la demócrata de 78 años no sólo negó cualquier conocimiento de los crímenes del financista, sino que exigió que el presidente Donald Trump sea llamado de inmediato a prestar declaración bajo juramento ante la misma comisión.
La audiencia, desarrollada en un centro de eventos artísticos en la localidad de Chappaqua, en Nueva York, donde residen los Clinton, se convirtió en un campo de batalla ideológico. La exprimera dama calificó el procedimiento como una maniobra “diseñada para proteger a un partido político y a un funcionario público, en lugar de buscar la verdad y la justicia para las víctimas y los sobrevivientes”. Según Clinton, el comité, controlado por la mayoría republicana, busca desviar la atención de las múltiples menciones de Donald Trump en los archivos judiciales relacionados con la red de tráfico sexual de Epstein.
- El Dato: Clinton dijo que en un momento “todo se volvió bastante inusual porque me empezaron a preguntar sobre ovnis y una serie de preguntas sobre Pizzagate”.
Hillary y su esposo, el expresidente Bill Clinton, inicialmente se habían negado a participar en estas diligencias, pero cedieron ante la amenaza de ser declarados en desacato al Congreso. En su declaración inicial, difundida en redes sociales, la exsecretaria de Estado se desmarcó de cualquier relación personal o profesional con el financiero que se suicidó en una celda de Nueva York en 2019.
“No recuerdo haberme encontrado nunca con el señor Epstein. Nunca volé en su avión ni visité su isla, sus casas ni sus oficinas. No tengo nada que añadir”, declaró Clinton con firmeza ante los legisladores.
A pesar de su negativa, los republicanos, liderados por el representante James Comer, insisten en que existen “muchas preguntas” que la pareja debe responder. El comité busca desentrañar cómo Epstein acumuló su inmensa riqueza y de qué manera utilizó su red de contactos con individuos poderosos para blindarse del escrutinio legal durante décadas. Para Hillary Clinton, sin embargo, esta línea de investigación es hipócrita si no incluye al actual mandatario, cuyo nombre aparece miles de veces en los archivos del Departamento de Justicia vinculados al caso.
- 3 millones de documentos sobre Epstein siguen retenidos
“El Departamento de Justicia continúa encabezando un encubrimiento de la Casa Blanca”, denunció el representante Robert Garcia, principal demócrata del comité, quien respaldó la exigencia de Hillary Clinton. “Llevemos al presidente Trump ante nuestro comité para que responda a las preguntas que se están haciendo en todo el país”, añadió Garcia, subrayando que las respuestas informales que el mandatario republicano da a la prensa no tienen el peso legal de un testimonio bajo juramento.
VUELOS Y REUNIONES. La atención de los investigadores se centra en gran medida en los registros de vuelo del Lolita Express, el jet privado de Epstein, así como en fotos de eventos sociales. Si bien Bill Clinton ha admitido haber realizado viajes en dicha aeronave a principios de los años 2000 por motivos de su fundación filantrópica, Hillary sostiene que su único punto de contacto fue Ghislaine Maxwell, la cómplice de Epstein condenada a 20 años de prisión. La exsecretaria reconoció haber coincidido con Maxwell en eventos de la Fundación Clinton, pero negó que esto implicara un conocimiento de sus actividades delictivas. “Ustedes me han pedido testificar a mí, a sabiendas de que no tengo conocimiento que sirva para su investigación, con el objetivo de distraer la atención de las actividades del presidente Trump”, sentenció durante el interrogatorio.
- 2019 año en el que se suicidó el pederasta multimillonario
Asimismo, la sesión del jueves se vio interrumpida brevemente debido a un incidente de seguridad digital. El comentarista de derecha Benny Johnson publicó una fotografía del interior de la sala, lo que representó una violación directa de las normas de la Cámara para audiencias a puerta cerrada. Según asesores de Clinton, la imagen habría sido compartida originalmente por la representante republicana Lauren Boebert, lo que caldeó aún más los ánimos entre los legisladores de ambos partidos.
Mientras tanto, en Washington, la presión sobre el Departamento de Justicia aumenta. Los demócratas acusan a la administración de ocultar selectivamente información de un lote de 3 millones de documentos para proteger a figuras republicanas, incluido el secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien admitió haber visitado la isla privada de Epstein años después de su supuesta ruptura de relaciones con él.
- El Tip: El Pizzagate, es sobre una supuesta pizzería de Washington que tráficaba con menores de edad dirigida por Hillary Clinton
La comparecencia de Hillary Clinton es sólo el primer acto de un drama legislativo que continuará este viernes con el testimonio de Bill Clinton. El expresidente, de 79 años, ha calificado la decisión de interrogarlo a puerta cerrada como “pura política” y ha comparado el proceso con un “tribunal de opereta”. Los Clinton han exigido que las transcripciones y los videos de sus declaraciones sean publicados íntegramente de inmediato para evitar filtraciones malintencionadas o ediciones partidistas por parte del comité.
Por su parte, James Comer, presidente del panel, aseguró que se respetará el debido proceso, pero mantiene que los testimonios a puerta cerrada son necesarios para realizar preguntas más incisivas que, por motivos legales, no pueden ventilarse de forma inicial. Por ahora, no se acusa a los Clinton de algún crimen.