El gobierno de Pakistán ofreció ser anfitrión de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, con el objetivo de alcanzar un alto el fuego que ponga fin al conflicto iniciado el 28 de febrero, y que en estos días inició su segundo mes.
Así lo expresó el ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, quien dijo que ambas naciones han expresado confianza en la mediación de Islamabad.
El funcionario señaló que los contactos buscarán un acuerdo “integral y duradero”, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial por parte de Washington ni de Teherán, ni claridad sobre si el diálogo será directo o indirecto.

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No obstante, la iniciativa cuenta con respaldo internacional. Según reportes recuperados por agencias internacionales, a favor se manifestó el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Gutérres, así como el gobierno de China.
Mientras que los ministros de Exteriores de Arabia Saudi, Turquía y Egipto recientemente sostuvieron reuniones en Islamabad para delinear posibles salidas diplomáticas, conversaciones de las cuales se espera que surja un comité técnico para avanzar en mecanismos de entendimiento.
El anuncio de Pakistán ocurre mientras continúan las tensiones en el terreno, y el conflicto entre Irán y Estados Unidos, este último apoyado por aliados regionales como Israel, inicia su segundo mes.
Autoridades iraníes han mostrado escepticismo sobre los contactos y mantienen una postura firme contra la presencia militar estadounidense en la región. En paralelo, Israel anunció la ampliación de su ofensiva en Líbano contra el grupo Hezbollah, lo que incrementa el riesgo de una escalada regional.
Asimismo, representantes internacionales han destacado el fuerte impacto en la región del cierre de facto que Irán ha impuesto al Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el paso de crudo por Medio Oriente.
Han remarcado que éste ha generado volatilidad en los mercados energéticos y afectaciones al suministro de petróleo, gas y fertilizantes. Además, la posible implicación de rebeldes hutíes amenaza rutas alternativas como el mar Rojo.
Además de las afectaciones al comercio por este conflicto, se ha enfatizado la necesidad de terminar con lo que se han considerado escenarios de terror y sufrimiento para la población de los países involucrados.
Según el más reciente conteo, el saldo por el intercambio de ataques entre ambas partes supera las tres mil muertes.
Más de mil 900 se han registrado en Irán, alrededor de mil 200 en Líbano y decenas en otros países de la región, incluyendo Israel e Irak.
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