Estados Unidos permitió ayer el avance de un petrolero ruso cargado de crudo hacia Cuba, en una decisión que flexibiliza el bloqueo energético impuesto a la isla en los últimos meses, en medio de una crisis marcada por apagones y escasez de combustible.
El buque Anatoly Kolodkin, con más de 700 mil barriles, ingresó a la zona económica exclusiva de Matanzas, tras partir de Primorsk. Se prevé que atraque en Matanzas, lo que supondría la primera entrega en más de dos meses.
La autorización representa un giro en la estrategia de la administración de Donald Trump, que endureció las restricciones para presionar a La Habana. Aunque no se han precisado los motivos, la medida ocurre mientras Washington busca evitar impactos mayores en el mercado energético global.
La llegada del cargamento podría aliviar temporalmente la crisis en la isla, donde el racionamiento de gasolina y los cortes eléctricos han afectado servicios esenciales, incluidos hospitales y transporte.
El gobierno cubano ha señalado que acumulaba meses sin recibir petróleo, lo que agravó la situación económica. En paralelo, Estados Unidos ha ajustado sanciones para permitir mayor flujo de crudo ruso, en un contexto de tensiones por el control del estrecho de Ormuz.
El movimiento refleja un escenario geopolítico cambiante, donde persisten presiones políticas, pero también ajustes ante riesgos energéticos globales.


