Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán desataron una oleada de críticas en el ámbito político y de organismos internacionales, luego de que lanzara un mensaje con amenazas e insultos en el que instó a abrir “el maldito estrecho de Ormuz”.
La congresista republicana Marjorie Taylor Greene, quien fuera una de sus aliadas, atribuyó el cierre del estrecho a una guerra que, aseguró, fue iniciada por Estados Unidos e Israel con argumentos nucleares reiterados durante décadas. Criticó las amenazas de bombardear infraestructuras civiles, al advertir que afectarían directamente a la población iraní.
Desde el Partido Demócrata, el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, calificó el mensaje como propio de “un loco desquiciado”. En redes sociales, señaló que, mientras la población celebraba la Pascua, el republicano emitía amenazas que podrían constituir crímenes de guerra y deteriorar las relaciones con aliados.

- El Tip: Pakistán y Egipto figuran entre los países que canalizan comunicaciones entre funcionarios de EU e Irán, dijo a CNN ayer una fuente oficial pakistaní.
En la misma línea, el senador Bernie Sanders consideró que se trata de “los desvaríos de un individuo peligroso y desequilibrado mentalmente”, al tiempo que urgió al Congreso a actuar para frenar el conflicto. Por su parte, el demócrata Chris Murphy planteó la posibilidad de recurrir a la Enmienda 25 de la Constitución estadounidense, al calificar la situación como “una completa locura”.
El senador demócrata Tim Kaine, integrante del Comité de Servicios Armados, pidió moderar el discurso presidencial, al considerar que el lenguaje empleado es “vergonzoso e infantil” y eleva el riesgo para las fuerzas estadounidenses.
Asimismo, la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, calificó el mensaje de “repulsivo” y advirtió del impacto que tendría en la población.

