EL GABINETE de seguridad de Israel analizó un posible alto al fuego en Líbano, en medio de una ofensiva que supera seis semanas contra Hezbolá y bajo presión de Estados Unidos para frenar las hostilidades.
El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que el ejército continúa con los ataques y está cerca de “conquistar” Bint Jbeil, bastión del grupo armado en el sur libanés. Indicó que, pese a las negociaciones, ordenó reforzar una zona de seguridad hasta el río Litani para impedir la presencia de combatientes.
Más tarde, el presidente de EU, Donald Trump, escribió: “Ha pasado mucho tiempo desde que los dos líderes (de Israel y Líbano) hablaron, como 34 años. Sucederá mañana”.
Antes, el mandatario republicano señaló que la guerra con Irán podría concluir pronto y urgió a reducir ataques en Líbano, aunque su administración no ha exigido formalmente un cese al fuego. Washington organizó conversaciones inéditas entre representantes israelíes y libaneses tras más de cuatro décadas sin diálogo directo.
Mientras continúan los bombardeos en el sur y ataques con cohetes, el ejército israelí reiteró órdenes de evacuación. Autoridades locales reportaron nuevas víctimas, incluyendo civiles y personal de emergencia.
Desde Hezbolá, el legislador Hassan Fadlallah criticó al gobierno libanés por dialogar con Israel, con la advertencia que esas acciones profundizan la división interna. En tanto, el futuro de una tregua sigue condicionado al desarrollo de las negociaciones regionales y a la evolución del conflicto con Irán.