Bulgaria celebró ayer sus octavas elecciones en cinco años, después de la renuncia del gobierno encabezado por el primer ministro Rosen Zhelyazkov, quien dimitió el 11 de diciembre de 2025, tres semanas antes de que el país adoptara formalmente el euro, que comenzó a circular en esa nación el 1 de enero de 2026, en medio de incertidumbres y ansiedades sociales sobre el impacto sobre la economía y el incremento en bienes y servicios.
Los búlgaros que anhelan el tipo de vida próspera de la que disfrutan otros europeos se volcaron a las urnas, con una participación de 46.2% y el apoyo mayoritario fue para Bulgaria Progresista del expresidente Rumen Radev.
- EL Dato: Bulgaria es uno de los Estados más pobres de la UE. Casi una cuarta parte de su población vive por debajo de los umbrales nacionales de pobreza.
Sondeos demoscópicos le dan un contundente 45% de los votos, lo que le permitiría gobernar en solitario y terminar con alianzas débiles, que han provocado convulsión política. En segundo sitio se encuentra Continuamos con el Cambio- Bulgaria Democrática con un 12.6%, y en tercer lugar el partido gobernante GERB con un 12.3%.
Con los resultados obtenidos en la elecciones parlamentaras anticipadas, Bulgaria Progresista obtendría 135 escaños, Continuamos con el cambio-Bulgaria democrática 37, GERB 36, Movimiento por Derechos y Libertades 20 escaños y Renacimiento, 12 escaños.
El anterior partido gobernante, GERB, junto con el MRF de Peevski, pierden su derecho de veto para formar una mayoría constitucional de 160 votos en el parlamento, lo que le da a Radev vía libre para formar dicha mayoría para la elección de un nuevo Consejo Supremo Judicial (CSJ), que elegirá a un nuevo fiscal general. Poco antes de las elecciones, el expresidente estableció esto como una de las primeras tareas del nuevo parlamento. Para tal cambio, Radev puede recibir el apoyo del PP-DB, que también lo considera su máxima prioridad. Los dos partidos tendrán una mayoría significativamente mayor que 160 diputados e incluso podrán modificar la Constitución.
Radev defendió una política exterior basada en relaciones “prácticas y de respeto mutuo” con Rusia, al tiempo que prometió una lucha frontal contra la corrupción y la pobreza en el país balcánico perteneciente a la Unión Europea y a la OTAN.
Durante su mandato, se opuso reiteradamente al envío de ayuda militar a Ucrania y fue muy crítico con las políticas de la Unión Europea en este ámbito. Ha sostenido a menudo que apoyar a Ucrania entraña el riesgo de arrastrar a Bulgaria al conflicto.
Tras el cierre de las urnas, Radev dijo que los ministros interinos deberán dimitir uno a uno una vez que asuma el cargo el nuevo parlamento.
“Votamos activamente, vencimos la apatía, pero la desconfianza en la política búlgara sigue siendo alta… Éste es sólo el primer paso y, a partir de ahora, queda mucho trabajo por hacer”, dijo el líder de Bulgaria Progresista.