LA ADMINISTRACIÓN de Donald Trump ordenó la destitución inmediata de los 24 integrantes de la Junta Nacional de Ciencias (NSB), órgano clave en la supervisión de la política científica en Estados Unidos. La decisión, confirmada por diversas fuentes, fue comunicada mediante un correo firmado por la asesora de la Casa Blanca, Mary Sprowls, en el que se notificó la rescisión de los cargos con efecto inmediato.
La NSB asesora al Gobierno y al Congreso sobre la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF), agencia que financia investigación estratégica y que ha sido fundamental en desarrollos tecnológicos como las resonancias magnéticas y los teléfonos celulares. La destitución total de la junta representa un hecho inusual que ha encendido alertas en la comunidad científica.
Especialistas advierten que la medida podría afectar la gobernanza de proyectos clave, al eliminar un contrapeso técnico que garantiza decisiones basadas en evidencia. También genera incertidumbre sobre la continuidad de programas y la credibilidad internacional del país en materia de innovación.
La congresista Zoe Lofgren criticó la decisión y cuestionó si el objetivo es reconfigurar el organismo con perfiles afines al movimiento MAGA. Analistas consideran que este cambio podría responder a una estrategia más amplia de control institucional en sectores como tecnología, energía y salud.