Cumbre marca giro bilateral

Trump ve acercamiento sobre Irán; Xi lanza advertencia por Taiwán

EU destaca coincidencia respecto al estrecho de Ormuz abierto; China, alta relevancia de la gestión sobre la isla

LOS MANDATARIOS, ayer en Pekín.
LOS MANDATARIOS, ayer en Pekín. Foto: Reuters

Pekín se convirtió ayer en el escenario de una de las cumbres geopolíticas más observadas de la última década. En medio de la guerra con Irán, la crisis energética derivada del cierre de facto del estrecho de Ormuz y una relación bilateral marcada por disputas comerciales y tecnológicas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su homólogo chino, Xi Jinping, ofreció colaborar para alcanzar una salida negociada al conflicto y restablecer la navegación en el estrecho.

“Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría serlo”, relató Donald Trump que le expresó a Xi Jinping durante la reunión sostenida en el Gran Palacio del Pueblo, cita que ambos gobiernos describieron como decisiva para la estabilidad global.

  • El Dato: Xi Jinping recibió a Donald Trump en Zhongnanhai, el complejo de liderazgo secreto del Partido Comunista de China en Beijing. Pocos líderes mundiales lo conocen.

El mandatario estadounidense, entrevistado por Fox News desde la capital china, sostuvo que su homólogo también reiteró su disposición para evitar que Pekín suministre equipo militar a Teherán. “No va a entregar equipo militar, lo cual es una declaración importante”, dijo el magnate, al tiempo que reconoció que el país asiático mantiene interés en continuar comprando petróleo iraní.

El conflicto en Medio Oriente dominó buena parte de la conversación entre ambos líderes. Washington presionó a China para asumir un papel más activo ante Teherán, ya que el 45 por ciento de las importaciones energéticas chinas transitan por Ormuz, cuya interrupción amenaza la inestabilidad económica global.

EL ESTRECHO. La Casa Blanca informó que ambos presidentes coincidieron en que Irán “nunca” debe poseer armas nucleares y respaldaron la reapertura del paso marítimo sin peajes ni restricciones.

“El estrecho de Ormuz debe seguir abierto para sostener el libre flujo de energía”, señaló el comunicado estadounidense, al subrayar la oposición china a cualquier intento de militarizar o gravar la vía marítima.

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Además, el líder chino, Xi Jinping, manifestó interés en ampliar la compra de crudo estadounidense para reducir la dependencia china del golfo Pérsico, un gesto que Washington interpreta como una señal concreta para fortalecer la cooperación económica bilateral.

La reunión, que se prolongó por más de dos horas, también incluyó a altos funcionarios y empresarios clave de ambas potencias. Tim Cook, Jensen Huang y Elon Musk participaron desde la ceremonia de bienvenida con honores militares.

DONALD Trump y Xi Jinping, en el banquete de Estado en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, ayer.
DONALD Trump y Xi Jinping, en el banquete de Estado en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, ayer. ı Foto: Reuters

TEMA TAIPÉI. Pese al tono protocolario y conciliador, la cuestión taiwanesa volvió a emerger como el principal punto de tensión entre ambas naciones.

De acuerdo con la cancillería china, el presidente advirtió que un manejo erróneo de ese asunto podría llevar la relación bilateral a un “lugar extremadamente peligroso”. “Debemos asegurarnos de que funciona y nunca se echa a perder”, remarcó Xi Jinping durante el banquete oficial, al describir el vínculo chino-estadounidense como “la relación bilateral más importante del mundo”.

Por su parte, Donald Trump evitó profundizar públicamente sobre ese intercambio, aunque el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó que la conversación incluyó el tema y reiteró que la posición estadounidense no ha cambiado respecto al respaldo defensivo a Taipéi.

Asimismo, Xi Jinping aseguró que las aspiraciones del “gran rejuvenecimiento” chino son compatibles con las de “hacer a Estados Unidos grande de nuevo”. En ese sentido, habló sobre el plan de China para los próximos 15 años, que avanza “en la modernización de China a través de desarrollo de alta calidad”, y la celebración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos y el espíritu de “patriotismo, innovación y de pioneros” que representa.

Durante el brindis de gala, el republicano defendió la posibilidad de una coexistencia estratégica y celebró una nueva etapa de cooperación. La jornada concluyó sin anuncios espectaculares, pero con señales de entendimiento en asuntos que definirán el equilibrio global.


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