LA TENSIÓN persistió ayer frente al centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde inmigrantes mantuvieron por sexto día consecutivo una huelga de hambre y de trabajo para denunciar las condiciones dentro del recinto operado por ICE.
Más de 20 agentes federales custodiaron el inmueble, considerado el mayor centro de detención migratoria de la costa este con capacidad para mil 196 personas. En el exterior permanecieron activistas, familiares y manifestantes con pancartas contra las políticas migratorias y carpas de apoyo médico para quienes participaron en la vigilia.
Por su parte, los congresistas demócratas Jerry Nadler, Dan Goldman y Adriano Espaillat ingresaron a las instalaciones para reunirse con algunos detenidos. Tras la visita, Adriano Espaillat calificó las condiciones como “deplorables” y exigió el cierre inmediato del centro, al denunciar hacinamiento, mala alimentación, atención médica deficiente y represalias contra manifestantes.
Las denuncias se extendieron a la 26 Federal Plaza, en Nueva York, donde organizaciones civiles acusaron condiciones “inhumanas” en las salas de detención temporal. Durante una audiencia judicial, migrantes relataron que dormían hacinados en el suelo, con acceso limitado a comida, higiene, así como a servicios médicos.

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