Estados Unidos inició ayer una nueva ronda de ataques contra múltiples objetivos en Irán, en una escalada que se extendió por segundo día consecutivo y que amenazó con agravar aún más la crisis en Oriente Próximo.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que las operaciones comenzaron a las 5:15 de la tarde, hora local, y fueron ejecutadas por orden directa del presidente Donald Trump. Según el mando militar, las acciones responden a lo que calificó como una “agresión injustificada y continuada de Irán”.
- El Dato: Donald Trump dijo que se utilizaron 49 misiles Tomahawk para alcanzar objetivos dentro de Irán, algunos de ellos a tan solo 64 kilómetros de la capital iraní, Teherán.
Horas antes del inicio de los nuevos bombardeos, el magnate adelantó desde el Despacho Oval que Washington volvería a actuar militarmente ante la falta de avances en las negociaciones con Teherán.

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“Vamos a atacarlos, vamos a atacarlos con mucha dureza. Los golpeamos fuerte ayer. Los vamos a golpear fuerte hoy, por si no lo han visto, por si no han encendido su televisor, y veremos qué pasa con el acuerdo”, declaró.
Más tarde, el republicano informó que cesarían las hostilidades, y que altos funcionarios iraníes le llamaron para pedirle que detuviera el último ataque, pero que este jueves empezarían otra vez, hasta que el país persa llegue a un acuerdo, informó Fox News.
Por su parte, Irán negó la afirmación sobre la llamada telefónica a Donald Trump y advirtió sobre una “aplastante represalia”. El Cuartel General Militar Conjunto declaró que las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán darán respuestas aplastantes y decisivas a cualquier agresión o acto de sabotaje por parte del agresivo y terrorista ejército estadounidense en la región. La nueva ofensiva ocurre después de una noche de intensos enfrentamientos en torno al estrecho de Ormuz.
Medios iraníes reportaron intercambios de disparos entre fuerzas estadounidenses y unidades navales de la Guardia Revolucionaria Islámica.
De acuerdo con la agencia iraní Mehr, se registraron ataques en siete puntos costeros, entre ellos Bandar Abbas, Sirik, Qeshm y la isla de Hengam. Autoridades iraníes también denunciaron daños en infraestructura civil, incluyendo torres de comunicaciones y dos plantas desalinizadoras en Sirik, situación que habría dejado sin agua potable a unas 20 mil personas.
BLOQUEO TOTAL. En medio de la creciente confrontación, el máximo mando militar conjunto iraní ordenó el cierre completo del estrecho de Ormuz para toda clase de embarcaciones.
El Cuartel General Central Jatam al Anbiya indicó que ningún barco comercial, petrolero o mercante podrá cruzar la vía marítima. Además, advirtió que cualquier intento de tránsito será considerado un objetivo militar.
“El estrecho de Ormuz ha sido cerrado por completo a todo tipo de embarcaciones, incluyendo barcos comerciales”, señaló un comunicado difundido por la agencia Tasnim. La Guardia Revolucionaria aseguró incluso haber disparado contra dos embarcaciones que intentaron atravesar la zona tras la entrada en vigor de la medida.
Por su parte, el mandatario estadounidense reveló que ordenó una misión secreta de apoyo a petroleros y buques mercantes. Según explicó, gracias a esas acciones más de 100 millones de barriles de petróleo lograron llegar a los mercados internacionales.
El magnate aseguró además que más de 200 embarcaciones cruzaron de forma segura la zona y sostuvo que eso demuestra el control estadounidense sobre la ruta marítima. Durante una comparecencia ante medios, afirmó que la operación contribuyó a evitar un aumento mayor en los precios internacionales del petróleo.
BAJO PRESIÓN. La intensificación de los ataques coincide con un momento delicado para las conversaciones entre Washington y Teherán. Aunque Donald Trump insiste en que existe un acuerdo prácticamente concluido, las autoridades iraníes han puesto en duda la continuidad del proceso diplomático.
Más temprano, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baqaei, afirmó que los acontecimientos recientes obligan a revisar el estado actual de las negociaciones.
“Tras los acontecimientos de anoche, debemos revisar la situación actual. El proceso diplomático no se desarrolla en el vacío, y para avanzar en cualquier proceso diplomático se necesita un clima mínimo en que trabajar”, expresó.
Washington sostiene que los ataques recientes responden al supuesto derribo de un helicóptero estadounidense cerca del estrecho de Ormuz. Según el Centcom, las operaciones tuvieron como objetivos sistemas de defensa aérea, radares de vigilancia y estaciones de control terrestre ubicadas en zonas cercanas a esa vía marítima.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria afirmó haber respondido mediante ataques contra 21 instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, incluyendo objetivos en Jordania, Kuwait y Baréin. Sin embargo, las autoridades estadounidenses negaron que esos ataques hayan alcanzado sus bases.
El Ministerio de Exteriores iraní reiteró además que el país ejercerá su derecho a la defensa y advirtió a las naciones del Golfo Pérsico sobre la utilización de sus territorios para operaciones militares estadounidenses.
Mientras tanto, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó las amenazas de Donald Trump como una muestra de debilidad. “Las infraestructuras críticas son el sustento de la población de una nación. Amenazar con atacarlas no es una demostración de poder, sino un signo de desesperación ante la determinación de una nación”, afirmó.

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