La Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó ayer convocar de forma urgente una reunión de ministros de Exteriores para abordar la situación de Nicaragua, aunque todavía no hay una fecha definida.
La resolución recibió el respaldo de 26 países, mientras México se abstuvo y Brasil votó en contra. El subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, señaló que la medida representa “el nivel más alto de consulta diplomática al alcance” de la OEA y pidió que se pase de las declaraciones a las acciones. El funcionario sostuvo que los países miembros tienen la obligación de abordar asuntos de interés común y utilizar los mecanismos previstos en la Carta de la OEA, en lugar de limitarse a condenar las acciones del gobierno nicaragüense.
El embajador mexicano ante la OEA, Alejandro Encinas, afirmó que México mantiene su compromiso con la democracia y los derechos humanos en Nicaragua. También planteó privilegiar el diálogo, tender puentes y buscar soluciones pacíficas, con respeto a la soberanía y la autodeterminación.
La decisión ocurre tras la condena de la OEA por los daños atribuidos al gobierno de Daniel Ortega, entre ellos el deterioro democrático y la situación de “emergencia” que enfrenta el país.



