ESTADOS UNIDOS retiró ayer todos sus bombarderos desplegados en la base aérea RAF Fairford, en Reino Unido, después de una alerta de seguridad que derivó en una investigación sobre un presunto complot contra las instalaciones y una posible participación de Irán.
Un funcionario del Departamento de Defensa confirmó que las aeronaves regresaron a sus bases en EU, aunque no precisó el motivo de la retirada. Cerca de una docena de bombarderos B-1 estaban estacionados en Fairford y habían participado en ataques contra Irán.
Las autoridades británicas detuvieron el 1 de octubre a un ciudadano británico-iraní relacionado con el supuesto plan. Días antes, el 27 de septiembre, cinco británicos de entre 22 y 25 años fueron arrestados cerca de la base por sospechas de delitos de terrorismo y posteriormente quedaron en libertad bajo fianza.
El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó en días pasados que existen “fuertes indicios” de una participación iraní. Teherán rechazó las acusaciones por considerarlas infundadas y convocó al embajador británico.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también señaló la posible intervención de un “actor extranjero”, mientras el presidente de EU, Donald Trump, aseguró que los sospechosos pretendían causar “grandes daños”.
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