Van 6 días sin verlo, acusan aliados

Desaparece Navalny, opositor de Putin, en plena campaña

Aliados temen por su salud al recordar que en el pasado lo encerraron en una celda de castigo; Moscú guarda silencio ante presunto traslado de colonia penal; el régimen sigue firme rumbo a la reelección del líder del Kremlin

El crítico y activista Alexei Navalny, durante una audiencia virtual, el año pasado.
El crítico y activista Alexei Navalny, durante una audiencia virtual, el año pasado.Foto: AP
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  • La Razón Online

En plena campaña electoral en la que Vladimir Putin apuesta por una nueva reelección consecutiva en Rusia —al menos hasta 2030— su principal opositor, Alexei Navalny, desapareció tras casi dos años en prisión.

El equipo del activista, quien sobrevivió a un envenenamiento por Novichok en 2020, denunció que desde hace seis días se desconoce su paradero y condición, pues no le han permitido verlo, casi la misma fecha en que el Kremlin anunció los comicios del 2024.

Kira Yarmysh, vocera del ganador del premio Sájarov 2021 por su lucha anticorrupción y contra la represión, relató que ella y su equipo legal esperaban verlo hoy en una audiencia judicial en video, luego de que a mediados de año fue cambiado de penal al hilar una tercera sentencia consecutiva, la última por supuesto extremismo.

Sin embargo, las autoridades retrasaron el proceso al justificar fallas eléctricas. Pero las alertas se levantaron al preguntar por el crítico de 47 años, pues personal de la prisión IK-16, en Melekhovo a 230 kilómetros de Moscú, notificó sin mayor explicación que ya no es uno de sus reclusos.

Ante la incertidumbre de un posible traslado a otra colonia penal, que podría tardar semanas pues éstos se realizan en ferrocarril, su equipo exhibió en la red social X: “No sabemos dónde está ni qué le ha pasado”. Y abundó que la última vez que se le vio, el férreo defensor catalogado de terrorista y hasta traidor se mareó en su celda, lo que obligó a recostarlo y colocarle una vía intravenosa.

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Yarmysh añadió que, pese a solicitar información sobre su paradero, la única respuesta que le dieron es que quien intentó desbancar a Putin como líder ruso “ya no figura” en la lista de presos.

De inmediato, sus aliados se movilizaron para rastrearlo al recordar que ha sido sometido a aislamiento en una celda de castigo, lo privan de alimentos y le dan poco tiempo al aire libre, lo que desencadenó severos problemas de salud. El portal independiente Meduza —al que el régimen tachó de “indeseable”— reveló que aliados del crítico ruso acudieron a la correccional en Vladimir, considerada “régimen especial” por ser de mayor seguridad, y en la que estuvo los primeros meses; pero ahí recibieron la misma respuesta, que el activista no es uno de sus internos.

Declaración que tomó a burla por parte de los afines a Putin, pues desde el pasado 6 de diciembre les impidieron visitarlo y ahora se niegan a brindar información sobre su destino.

Al respecto sus abogados indicaron que al día siguiente ni siquiera se les permitió tener contacto vía cámara web, bajo la justificación de que seguían los problemas, pues aún no restablecían la electricidad, y el 8 de diciembre los evadieron por completo.

Dicha situación abre sospechas sobre un encierro más severo. Esto a pocos días de que Putin lanzara oficialmente su campaña electoral para extender su mandato y así superar con ello al dictador Joseph Stalin, proceso que coincidirá el mismo año con el de Estados Unidos, pero con una diferencia de más de medio año.

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Ante la incertidumbre, líderes mundiales, como EU y la Unión Europea, demandaron una explicación sobre la presunta expulsión de Navalny, al enfatizar que el activista nunca debió ser encarcelado al ser víctima de una persecución del régimen, sólo por atreverse a confrontarlo y criticar la corrupción.

El Gobierno de Joe Biden se dijo “profundamente preocupado”, por la situación del opositor. Durante un vuelo en el Air Force One, el vocero del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, explicó a reporteros que ya solicitaron a su embajada en Moscú averiguar más sobre su paradero, al tiempo en que pidió la liberación de quien inicialmente fue condenado por fraude.

Previamente, desde que se reportó la negativa para ver a Navalny, el Consejo Europeo instó al Kremlin a “garantizar su liberación inmediata” tras condenar enérgicamente que el mayor crítico ruso siga encarcelado.

Incluso, exhortó a la potencia a “anular las condenas penales”. Y recalcó que la represión en su contra fue un arma para suprimir el pluralismo político y silenciarlo a él y a cualquier crítico.

Sin embargo, el régimen prefirió no hablar. Su mira sigue en los comicios en los que por primera vez participarán las regiones anexadas en la guerra —Do-netsk, Lugansk, Jerson y Zaporiyia—, acto que recriminó el Gobierno de Volodimir Zelenski al sostener que tal acción no será válida, pues aún le pertenecen esos territorios, y que Rusia enfrentaría un proceso penal.

Pero nada detiene los planes de Putin, pues de ganar la elección en menos de tres meses se perpetuará como líder por casi tres décadas, con un total de cinco gestiones, tres de ellas consecutivas, lo que evidencia el interés de someter y silenciar a Alexei Navalny.

No obstante, resalta que, según un golpe constitucional previo a la invasión en Ucrania, el líder del Kremlin aún puede optar por otra reelección que lo mantendría hasta 2036 en el Gobierno, pese al mayor revés desde que llegó al poder con la rebelión del Grupo Wagner, que se apagó en cuestión de días, y se selló finalmente con la muerte del líder mercenario Yevgeni Prigozhin en un polémico accidente aéreo cuando viajaba a San Petersburgo.