El mercado de divisas, o quienes lo conocen como forex (Foreign Exchange), es ya el escenario financiero más líquido y activo del planeta. Tanto es así que opera 24/7 durante los cinco días laborales de la semana. Este ecosistema conecta a bancos centrales, corporaciones multinacionales e inversionistas individuales por igual, en un intercambio constante de valor monetario que, a día de hoy, supera los 6 billones de dólares diarios.
Para el inversionista novato, adentrarse en este mundo parece todo un desafío, pero en realidad entender la mecánica básica es el primer paso hacia una operación informada.
Y es que, a diferencia de otros mercados centralizados, este mercado permite especular sobre la fortaleza de una economía frente a otra mediante pares de divisas. Así se facilitan operaciones tanto en escenarios alcistas como bajistas a través de plataformas avanzadas, las cuales ofrecen herramientas de análisis técnico indispensables para la toma de decisiones.

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El funcionamiento es, en esencia, sencillo de explicar pero complejo de dominar. Para empezar, al operar un par como el EUR/USD, el trader está comprando euros y vendiendo dólares a la vez. Pero es que además la divisa base se apreciará frente a la divisa cotizada. Y hay algo más: la accesibilidad del mercado no debe confundirse con facilidad para obtener ganancias inmediatas. Este es un error muy habitual. También otro desafío que un novato debe dominar.
Y, por otra parte, hay que comprender que el apalancamiento financiero es un arma de doble filo. Cuidado con esto. Porque sí, permite controlar posiciones grandes con poco capital (a veces con ratios de 100:1 o superiores), pero magnifica las pérdidas con la misma intensidad.
Aparte, la volatilidad inherente a los eventos geopolíticos y los anuncios de tasas de interés cambian el rumbo de una divisa en segundos.
Primeros pasos y estrategias fundamentales
Para iniciar con el pie derecho, la elección de un bróker regulado es una decisión que no puede tomarse a la ligera, pues este intermediario será la puerta de acceso a la liquidez del mercado.
Un operador serio debe buscar entidades supervisadas por organismos de prestigio como la FCA o la ASIC, garantizando así la seguridad de sus fondos. Ahora bien, no solo se trata de seguridad; por otro lado, también es vital evaluar los costos de operación. Estos están representados sobre todo por el spread (la diferencia entre el precio de compra y venta.
Se trata de un aspecto que impacta en la rentabilidad neta de cada transacción. Y no cabe duda de que la práctica hace al maestro, pero los expertos coinciden en que pasar 1-3 meses operando en cuentas demo es el mejor camino antes de correr el riesgo con capital real.
Lo mejor es que, una vez superada la etapa de aprendizaje inicial, el principiante ya puede desarrollar una estrategia sólida, como el swing trading. Esta debe ser la prioridad absoluta. Por ejemplo, el análisis técnico, que estudia los movimientos pasados de los precios para predecir los futuros, debe complementarse con el análisis fundamental.
Este último revisa indicadores económicos como, por ejemplo, el PIB o la inflación.
Y es que los traders exitosos no operan por intuición. En realidad, se basan en planes preestablecidos que definen cuándo entrar y cuándo salir de una posición.
Y herramientas como el stop-loss son obligatorias. Están ahí para limitar las pérdidas si el mercado se mueve en contra. La disciplina emocional es el último gran filtro; evitar el trading de revancha tras una pérdida y mantener la cabeza fría son habilidades no tan fáciles de dominar. Sin embargo, es lo que separa al profesional del aficionado en el mercado.
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