En 2025, la riqueza extrema en América Latina y el Caribe se concentró en 109 personas con una fortuna acumulada de 622 mil 900 millones de dólares, alrededor de 11 billones 230 mil 887 millones de pesos —al tipo de cambio actual—, cifra que equivale a una tercera parte del Producto Interno de Bruto (PIB) de México de 2024, señaló el informe “Riqueza sin control, democracia en riesgo: ¿por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal?” de Oxfam.
El organismo explicó que, entre el 2000 y 2025, el patrimonio de los superricos creció en 491 mil 198 dólares diarios, mientras que el salario promedio de una persona trabajadora en la región ascendió a 4 mil 815 dólares al año.
- El Dato: Oxfam estima que en los próximos 20 años se transferirán alrededor de 8 bdd de grandes fortunas a través de herencias, lo que equivale al 44% del total.
“La riqueza extrema en América Latina y el Caribe está más que nunca desvinculada del crecimiento económico, el bienestar colectivo y la reducción de las desigualdades”, indicó la organización.
En 2024, una persona trabajadora necesitaba laborar 90 años para obtener lo que una persona de las más ricas obtenía en un día; sin embargo, tras un año, necesitaría trabajar 102 años desde su nacimiento hasta su muerte, y aun así, “le harían falta más de tres décadas adicionales de trabajo por encima de la esperanza de vida promedio en la región”.
El informe señala que las 109 personas milmillonarias son de 10 países, pero Brasil concentra a más del 50 por ciento con 66 personas y una fortuna de 253 mil millones de dólares; le siguen México con 22 personas y un monto de 219 mil millones de dólares, Chile, con seis personas y 55 mil mdd y Colombia con cuatro personas y un valor total de 42 mil mdd, y “al igual que en la mayoría de las estructuras de poder, los hombres siguen siendo mayoría y representan el 82 por ciento de los milmillonarios de la región”.
- 66 superricos de Brasil concentran 253 mil millones de dólares
Oxfam destacó que en una región donde pocos concentran la riqueza, también se deriva que el poder económico propicia el poder político, y en ese sentido, estas élites tienen la capacidad de “acceder o de influir” en instituciones y decisiones públicas y se pone en riesgo la democracia.
Sostuvo que cuando las corporaciones concentran el poder de mercado, también acumulan el poder político; según un estudio de Başihos que se realizó en 80 países, dio cuenta que entre 1990 y 2019, una cuarta parte del retroceso democrático en el mundo se explicó por “el aumento del poder corporativo, el cual permite influir en regulaciones, moldear la opinión pública y bloquear a nuevos competidores”.
Asimismo, la riqueza de los 109 milmillonarios de América Latina y el Caribe también se concentra en tres sectores: financiero y servicios de inversión con 171 mil millones de dólares; medios y telecomunicaciones, 128.5 mil millones de dólares; energía y recursos naturales, 108.7 mil millones de dólares.
- 4 personas de Colombia acumulan 42 mil millones de dólares
“Esta distribución muestra que las grandes fortunas de la región se originan en sectores altamente concentrados, con enormes barreras de entrada y poder de mercado suficiente para influir en precios, regulaciones y decisiones públicas”, sostuvo.
La fortuna de los superricos se concentra en sectores que no tienen regulación y en donde el poder económico se convierte en poder político, originando mayor desigualdad.
Oxfam indicó que, actualmente, no hay una clara diferencia entre la élite política y la económica en la región, porque además de utilizar su patrimonio para influir en las decisiones de política pública, es notorio que ahora ocupen cargos de toma de decisiones como la presidencia, ministerios o secretarías de estado clave y curules legislativos.
“Entre 2000 y 2025, al menos 16 presidentes en 11 países de la región han accedido al gobierno tras trayectorias previas como propietarios, accionistas o altos directivos de empresas, este patrón no es excepcional ni aislado: la frecuencia de mandatos presidenciales encabezados por actores con fuertes vínculos empresariales muestra que la presencia de las élites económicas en los gobiernos es un rasgo estructural de la gobernanza latinoamericana”.
A NIVEL MUNDIAL. El año pasado, la riqueza en conjunto de los 3 mil superricos del planeta se ubicó en 18.3 billones de dólares, es decir, su fortuna representó alrededor del 52.28 por ciento del comercio mundial, ya que, según estimaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), la cifra superó los 35 billones de dólares en 2025.
“Desde 2020, la riqueza combinada de estos milmillonarios ha crecido un 81 por ciento. Mientras la riqueza sigue concentrándose en lo más alto, casi la mitad de la población mundial vive en situación de pobreza, con menos de 8.3 dólares al día, y un 28 por ciento se encuentra en situación de inseguridad alimentaria”, indicó Oxfam.
Asimismo, señaló que, a mayor desigualdad de la distribución de la riqueza, también habrá más desigualdad del poder político, en principio porque las políticas públicas terminan favoreciendo a las élites y no a los grupos de personas con menores ingresos.
“Las personas más ricas del mundo han construido su poder político principalmente de tres formas: comprando el apoyo político, invirtiendo en legitimar el poder de las élites y garantizándose un acceso directo a las instituciones”, añadió.