El Banco Mundial (BM) mantuvo su expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México para 2026 en 1.3 por ciento, pero disminuyó 0.1 puntos porcentuales la estimación del siguiente año y la situó en 1.7 por ciento, señaló en su informe Perspectivas Económicas Mundiales de junio.
Para el organismo internacional, las perspectivas económicas del país están determinadas por el comportamiento de la demanda interna y las condiciones del comercio exterior y por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); además, destacó que la crisis energética por la guerra en Irán no afecta al país por su posición comercial y por los esfuerzos fiscales que ha implementado el Gobierno federal para contener el alza de los combustibles.
- la bolsa Mexicana de Valores mostró un repunte ayer de 3.33 por ciento y terminó con una racha de seis sesiones consecutivas con disminuciones en su indicador.
“Se prevé que el crecimiento repuntará hasta llegar al 1.3 por ciento en 2026 y se fortalecerá aún más para alcanzar un promedio del 1.8 por ciento en 2027-2028, a medida que la inversión se recupere y la demanda externa se estabilice”, indicó el BM.

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No obstante, la expectativa de crecimiento del PIB para América Latina y el Caribe al cierre de este año sí tuvo una reducción de 0.1 puntos porcentuales y la ubicó en 2.2 por ciento por la debilidad de la demanda interna y por un menor dinamismo de la economía mundial; en el mediano plazo, la inversión será un motor de resiliencia en la medida en que la política monetaria sea más flexible.
“La desaceleración prevista para 2026 se asocia con un crecimiento más moderado del consumo privado y las exportaciones en comparación con 2025, debido al menor crecimiento mundial y a condiciones monetarias más estrictas. Se espera que la inversión sea un motor importante de la recuperación a mediano plazo, acelerándose durante 2027-28 a medida que la flexibilización de la política monetaria cobre impulso y la incertidumbre relacionada con las políticas comerciales disminuya”, destacó el informe.
El BM destacó que el alza de los precios en el crudo por el conflicto bélico en Medio Oriente provocará alza en costos de importación y será una presión inflacionaria para países importadores de energía; no obstante, Chile y Perú serán beneficiados por los precios de los metales.

“En América Central, donde la mayoría de las economías son importadoras netas de energía, se prevé que los precios mundiales del petróleo más altos tengan un efecto en la actividad económica a través de mayores costos de importación, presiones inflacionarias y menores ingresos reales. Estos factores adversos se mitigan en parte mediante flujos de remesas re-silientes y una demanda interna relativamente estable, pero la subregión sigue siendo vulnerable a la desaceleración de la demanda externa y las condiciones de financiamiento externo más restrictivas tras el conflicto”, añadió.
A su vez, la previsión de crecimiento global para este año la ubicó en 2.5 por ciento debido a la guerra en Oriente Medio, y señaló que el crecimiento podría ralentizarse hasta situarse en 1.3 por ciento si las interrupciones en el suministro energético resultan más graves y provocan tensiones importantes en los mercados financieros. Los países que resultaron con mayores afectaciones fueron Emiratos Árabes Unidos, Irak y otras naciones de Medio Oriente cuyas exportaciones de energía han sido afectadas por el conflicto bélico.

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