Resalta avances en la materia

Sostenibilidad ya es una licencia para operar: Tetra Pak

El gerente de Sostenibilidad de la firma dice que uno de los retos es incorporar los lineamientos en todos los procesos; basa su estrategia en protección de alimentos, personas y el planeta

Alfredo Román, gerente de Sostenibilidad de Tetra Pak Foto: Especial

La sostenibilidad dejó de ser solamente un diferenciador de las empresas para convertirse realmente en una condición indispensable para competir en el mercado, y no es casualidad, ya que existe un entorno donde clientes, inversionistas y cadenas de suministro exigen cada vez mayores estándares ambientales por lo que las empresas ya no pueden considerar estas estrategias como un valor agregado, sino como una “licencia para operar”.

En entrevista con La Razón, Alfredo Román, gerente de Sostenibilidad de Tetra Pak México, señaló que hoy el reto principal para las compañías no consiste únicamente en incorporar políticas ambientales, sino en integrarlas a toda su operación, desde el diseño de los productos y el uso de materias primas hasta la logística, el consumo, el manejo de residuos y la economía circular.

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“El tema de sostenibilidad se está convirtiendo ya en una licencia para operar dentro de todos los esquemas industriales que existen actualmente en el mundo”, señaló Román y destacó que los mercados son cada vez más exigentes respecto al desempeño ambiental de las compañías.

En el caso de Tetra Pak, esa estrategia se articula sobre tres ejes primordiales basados en la protección de los alimentos, las personas y el planeta. Ante ello, el directivo explicó que la empresa prioriza desarrollar envases con menor impacto ambiental, fortalecer las condiciones laborales a lo largo de la cadena de valor y reducir la huella de carbono tanto de sus operaciones como de la de sus clientes.

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Como parte de ese enfoque, sostuvo que actualmente alrededor de 72 por ciento de la composición de sus envases proviene de materias primas de origen renovable, mientras que el objetivo es que el porcentaje restante —correspondiente principalmente a polímeros y aluminio— también pueda sustituirse por materiales renovables.

“Para la industria del envasado es importante minimizar el impacto ambiental a través de la reducción de la huella de carbono al utilizar materias primas renovables. Ése también es otro reto, porque estamos hablando precisamente el que puedas tener economía circular baja en carbono”, explicó.

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Refirió que uno de los principales retos de innovación consiste en desarrollar envases con un menor impacto ambiental sin comprometer la seguridad alimentaria ni la conservación de los productos.

Destacó, de igual manera, que prolongar la vida útil de los alimentos permite disminuir el desperdicio, considerado uno de los mayores generadores de emisiones de gases de efecto invernadero ya que normalmente los residuos orgánicos terminan en rellenos sanitarios.

“Si un jitomate se manda a un relleno sanitario éste va a generar metano al no ser manejado de manera adecuada. Al generar metano se genera un gas de efecto invernadero. Entonces, cuando envasas un producto como el jitomate, en un momento dado estás evitando ese desperdicio, porque va a tener una larga duración por todo el proceso de ultra pasteurización”, detalló el directivo.

  • 72 por ciento de sus envases son de material renovable

Por otra parte dijo que la fabricación de sus envases no requiere agua dentro de la línea de producción y que, al no necesitar refrigeración antes de abrirse, los productos envasados contribuyen a disminuir el consumo energético durante su almacenamiento y distribución. Además, el diseño de los empaques permite transportar una mayor cantidad de producto por viaje, optimizando la logística y reduciendo emisiones asociadas al transporte.

En ese contexto, sostuvo que la sostenibilidad debe entenderse como un equilibrio entre tres pilares: el económico, el social y el ambiental, ya que privilegiar únicamente uno de ellos termina por debilitar la estrategia empresarial.

“No puedes enfocarte únicamente en generar rentabilidad si descuidas el impacto ambiental o las condiciones sociales en las que operas. Tampoco puedes concentrarte sólo en el aspecto ambiental sin garantizar la viabilidad económica de la empresa. La sostenibilidad implica mantener un equilibrio entre estos tres componentes”, aseveró.

Consideró que la transición hacia modelos más sostenibles también representa una oportunidad para impulsar la innovación dentro de las industrias. En el caso del sector del envasado, dijo que uno de los principales desafíos consiste en desarrollar soluciones que reduzcan cada vez más la huella ambiental sin comprometer la conservación de los alimentos ni la eficiencia logística.

Lo anterior se impulsa gracias al diseño de los envases, ya que es posible movilizar un mayor volumen de productos en menos unidades de transporte, reduciendo el consumo de combustibles y las emisiones asociadas a la distribución.

Respecto al avance de México en materia de economía circular, reconoció que el país comienza a construir un marco regulatorio que permitirá acelerar la transición hacia modelos productivos más sostenibles; sin embargo, advirtió que el verdadero reto será llevar esa regulación a la práctica.

Señaló que contar con un marco normativo constituye apenas el primer paso, ya que posteriormente será necesario desarrollar infraestructura, fortalecer las capacidades de las empresas y facilitar la implementación de las nuevas disposiciones, particularmente entre las pequeñas y medianas empresas.

“Ya contamos con un marco; ahora viene la parte de la implementación. Ahí existen muchos retos relacionados con infraestructura y recursos. Las grandes empresas suelen contar con áreas especializadas de sostenibilidad, pero las pequeñas y medianas empresas enfrentarán mayores desafíos para cumplir con estas nuevas disposiciones”.

Consideró que la transición hacia una economía circular requerirá la participación coordinada del gobierno, la industria y la sociedad para generar condiciones que adopten estos modelos.


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