En vísperas de las elecciones que decidirán si el Partido Republicano del presidente Donald Trump mantiene el control del Congreso, la atención de los votantes se centra en la economía. Los altos precios constituyen un asunto clave, y muchos culpan a sus políticas, concretamente a los aranceles y a la guerra con Irán, de la persistente inflación. En resumen, hay malestar entre los estadounidenses, están de mal humor.
Las cifras, sin embargo, cuentan una historia más compleja. En el lado optimista, la tasa de desempleo se mantiene en mínimos históricos, hay más personas empleadas que nunca, el crecimiento económico general es sólido y el auge de la inversión en Inteligencia Artificial ha impulsado el alza en el mercado bursátil, engrosando las cuentas de jubilación de millones de personas.
Contrarrestando ese impulso, por supuesto, está la inflación. Aunque no es ni de lejos tan alta como hace unos años, es lo suficiente y omnipresente como para que la gente sienta el golpe cada vez que llena el depósito de gasolina, paga una factura de servicios públicos o pide una comida.

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- El Dato: La Guerra con Irán es una de las principales causas del alza en el precio de la gasolina y el mandatario se encuentra bajo presión para poner fin al conflicto.
Trump no se presenta a las elecciones del 3 de noviembre, pero los votantes tienen presente su historial económico al acudir a las urnas. Y el ambiente es escéptico, por no decir abiertamente amargo.
Las encuestas a los consumidores muestran que el estado de ánimo se ha deteriorado en general desde que comenzó el segundo mandato de Trump en enero de 2025, pero hay matices: un indicador de confianza ampliamente seguido, publicado por el Conference Board, repuntó en octubre, mientras que el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Míchigan cayó a un mínimo casi récord.
Brian Jacobsen, estratega económico jefe de Annex Wealth Management, dijo que el índice de confianza refleja la macroeconomía, mientras que el índice de confianza de los consumidores es “más personal”, ya que pregunta a la gente cómo les va económicamente y en qué medida consideran que su vida es asequible.
Un argumento a favor de la confianza macroeconómica proviene del mercado laboral. Podría ser que las empresas no están contratando mucho y que a los recién titulados les cueste encontrar trabajo, pero tampoco están llevando a cabo despidos masivos. Las solicitudes semanales de subsidio de desempleo se sitúan cerca de su mínimo en 57 años. La tasa de desempleo, 4.2 por ciento en septiembre, no ha superado el 4.5 por ciento durante cinco años consecutivos, el periodo más largo en los registros.
La inflación es la principal preocupación de muchos hogares. Aunque se ha moderado desde su máximo de 2022, la inflación sigue siendo mucho mayor del objetivo del 2.0 por ciento que el banco central asocia a su mandato de estabilidad de precios.
Durante gran parte del segundo mandato de Trump en la Casa Blanca, los salarios crecieron más rápido que los precios, lo que significaba que los trabajadores podían esperar que sus salarios cubrieran la misma cantidad de los mismos bienes y servicios que antes.
La situación cambió a principios de este año, después de que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, en lo que se ha convertido en una guerra de ocho meses que ha elevado los precios del combustible en el mundo.


