Escalera al cielo

Susana López Aranda

Una joven pareja sube los escalones de la abadía medieval de Saint Michel, en la costa normanda. Las añosas piedras de la portentosa construcción —la maravilla a la que alude el título original—, son el escenario en el que transcurren los mejores momentos de su relación: es pleno invierno y sin embargo, los invade la calidez del amor compartido.

Ella es francesa y tiene una hija, él les pide que vengan a vivir con él a Oklahoma. El nuevo mundo es una nueva fase, pero como en el subsuelo contaminado (él es ingeniero y hay una filtración de materiales tóxicos), el germen de la destrucción está en las raíces de la relación. Como eco y reflejo de las dificultades del amor terreno, al mismo tiempo, un sacerdote experimenta las dificultades del amor divino, con la ausencia, el silencio absoluto de dios. Solos, aislados, todos los seres que habitan la película, anhelan el amor, el calor de la llama divina, como le enseña un viejo limpiador de ventanas —simbólica profesión— al triste, atormentado, religioso.

Nada más lejano a la narrativa y a la dramaturgia tradicionales, que esta nueva obra de Terrence Malick, apenas la sexta, en una singular trayectoria fílmica que abarca 40 años. Contra su costumbre de espaciar sus películas por décadas, meses después de la colosal propuesta de El árbol de la vida, Malick emprendió esta otra arriesgada aventura que de cierto modo acompaña y complementa a la anterior, y que lleva al extremo su rechazo a las modas y a los imperativos del mercado. Prácticamente sin diálogos, los personajes no hablan entre ellos y se expresan en escuetos monólogos, To the Wonder, más que contar una historia, devela de una manera casi abstracta, sensaciones, sentimientos, estados espirituales. La enorme belleza de las imágenes concebidas por Malick con la magistral fotografía de Emmanuel Lubezki, consigue dar cuerpo y coherencia visual a este arrebato cuasi místico, que evidentemente no busca complacer al espectador promedio.

Profundamente personal, la película de este hombre que no ha concedido entrevistas desde los años 70, ni siquiera intenta dar respuesta a nada, se concreta simplemente a esbozar todas las preguntas y dudas posibles.

Estrenada en el Festival de Venecia, To the Wonder recibió silbidos, abucheos, malas críticas y rechazo. Puede no gustar, puede ser considerada un tropiezo, lo que no puede negarse, es que sólo Terrence Malick podría tener un fracaso tan admirable.

suslopez@hotmail.com

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