La película de El Chapo

En las primeras planas de la prensa europea se destacó la captura del peligroso narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, apodado El Chapo Guzmán, jefe del cartel más fuerte que opera en México y principal exportador de drogas químicas a todo el mundo.

La detención se atribuye al interés de este delincuente en producir una película autobiográfica y, para ello, tuvo comunicación y encuentros personales después de su segunda fuga de un penal de máxima seguridad, con dos importantes actores internacionales, el estadunidense Sean Penn, fuerte crítico del capitalismo salvaje y de la política intervencionista de Estados Unidos, y de la actriz mexicana Kate del Castillo, quien sirvió de enlace con el actor para iniciar las pláticas que llevarían a la creación del filme.

El diario español El País destaca la disposición del gobierno mexicano para extraditar al narcotraficante hacia Estados Unidos, después de que se ha demostrado que México no cuenta con la capacidad carcelaria para mantenerlo en prisión; primero, por su débil sistema penitenciario, pero, sobre todo, por la enorme corrupción que hay en los aparatos policiales y de seguridad que hacen ver extremadamente débil la aplicación de justicia.

De acuerdo con la prensa europea, las autoridades de Estados Unidos y de México investigan a Kate del Castillo por la sociedad que, se asegura, establecieron para la cinta autobiográfica de El Chapo y un supuesto libro que alguien escribiría sobre su vida pero que la actriz era responsable de la coordinación, lo que la pone en serios problemas por participar en los supuestos delitos de obstrucción de justicia y conspiración. El País sólo menciona a la actriz mexicana en problemas con la justicia de EU, pero nada dice del actor Sean Penn, a pesar de que él era también parte del proyecto fílmico, además de participar en la realización de la entrevista con Guzmán Loera.

Todo hace suponer que si las autoridades de ambos países deciden procesar a los dos actores pueden encontrar suficientes elementos, pues ambos estuvieron dispuestos a asociarse con El Chapo para la producción de una película y un libro autobiográfico, todo financiado con dinero sucio del jefe del narcotráfico, lo que convierte a Kate y a Penn en lavadores de dinero producto del tráfico de drogas, además de la sociedad que habrían establecido en dichos encuentros personales.

Sin duda que ambos actores obtendrían ganancias económicas por dicho proyecto fílmico, además del pago que seguramente recibirían (si no es que ya ocurrió) de parte de Guzmán Loera, para que avanzaran en la planeación y los preparativos de la película y el libro. La actriz mexicana y el actor estadunidense deben ya estar asesorados legalmente por su abogados para establecer su plan de defensa, pues, al parecer, hay interés en ambos países para detener este tipo de relaciones entre la mafia y el cine, en donde se termina haciendo apologías del crimen organizado e incentivando a la sociedad para delinquir.

Pero algo que debe preocupar más a los dos gobiernos son las dilataciones que puede hacer el capo sobre los sobornos que ha hecho durante su vida delictiva a políticos, funcionarios y policías a cambio de la protección que gozó durante las últimas tres décadas. Por ello la urgencia de extraditarlo a una prisión de EU, en donde estará bajo control total y evitarán así que haga declaraciones incómodas en donde puedan salir a la luz nombres de personajes de la vida pública con quienes habría establecido alianzas, y allí hay que considerar a presidentes, secretarios de Estado, gobernadores, alcaldes y jefes de las fuerzas armadas y policiales.

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@Hector_Badillo

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