Otro cantante asesinado

“Nuestro trabajo es componer corridos”, decía el cantante de Explosión Norteña, Alberto Cervantes. “No somos policías para andar investigando de dónde viene el dinero”. Y aceptaba que por componer un narcocorrido se le pagan miles de dólares.

Hasta 50 mil, según diversos testimonios. Un ejemplo es el tema El Tiburón, dedicado a uno de los principales sicarios de los Arellano Félix.

Por los narcocorridos se hace dinero, se cimientan famas, pero también se mata y se muere, y por ese género finalmente perdió la vida José Alberto Cervantes Nieto, conocido como Beto, cuyo asesinato, se dice, fue motivado porque el cantante se negó a componer un narcocorrido a un grupo contrario.

Beto, vocalista y compositor de la organización musical Explosión Norteña, fue ejecutado el jueves pasado en Playas de Rosarito.

De acuerdo con versiones de testigos, Beto forcejeó con dos hombres que trataron de secuestrarlo y logró desarmar a uno de ellos, pero el otro le disparó y le hirió mortalmente en la cabeza. Luego los atacantes huyeron en una camioneta Tahoe, color arena.

Beto, era el líder de la banda que desde 1995 había sido muy popular, sobre todo en el norte del país.

Ya en agosto del 2006 Beto había sido víctima de un ataque para asesinarlo. Los agresores entraron a la disquera que le había producido su primer disco, Champions Music, en la ciudad de Tijuana. Un hombre disparó contra el cantante y le hirió hiriéndolo en el tórax, un brazo y una pierna.

Una semana después de ese atentado el menor de los Arellano Félix, Francisco Javier, El Tigrillo, fue capturado a bordo de su yate Dock Holliday, frente a las costas de Baja California Sur.

En 2007 Beto fue detenido en un restaurante de mariscos durante un operativo del Ejército mexicano para atrapar al narcotraficante Raidel López Uriarte, El Muletas.

Fue dejado en libertad.

Era bien sabido que Explosión Norteña cantaba narcocorridos, muchos de ellos dedicados a miembros del Cártel de los Arellano Félix, entre los que se encuentran los propios hermanos de ese apellido; Jorge Briseño López, El Cholo, Édgar Adrián Gutiérrez Elenes, El Cachorro, y Gustavo Rivera Martínez, El P-1. entre otros.

Cuando en una entrevista para el reconocido semanario Zeta, de Tijuana, al líder de Explosión Norteña se le preguntó si él creía que los narcocorridos eran una apología al crimen contestó: “La verdad que promoción no, porque para empezar los corridos no son tocados en la radi; son aceptados quizá por la magia del grupo, o lo que se relata en los temas, pero nos enfocamos en canciones, en cumbias, en hacer bailar a la gente para verla alegre”.

Pero además los narcocorridos son el género que más difusión y ventas tiene en nuestro país. Beto decía que él componía canciones con temas que venden, porque pasan en la realidad y en muchos casos son los mismos temas de los que los diarios escriben y que de ahí tomaba gran parte de su inspiración.

Y es que desde que los hermanos Arellano Félix se han diluido en la zona de Baja California, el Cártel de Sinaloa y el Nueva Generación intentan ganarse el territorio en una guerra en la cual también se disputan a los cantantes.

La historia de los narcocorridos no es nueva, viene de mucho tiempo atrás.

Fue el muy conocido Antonio Tony Aguilar el primero en cantar corridos inspirados en temas del narcotráfico que comenzaba a asolar Sinaloa en los años 80.

Desde entonces ha habido un crecimiento explosivo de los narcocorridos y varios artistas han cimentado su fama en los mismos.

Con la consolidación de los grupos del narcotráfico, cada uno de los grandes cárteles fue adoptando un intérprete como su preferido, generalmente porque era oriundo de su zona de influencia.

Los grandes protagonistas de esta historia fueron Los Tigres del Norte, preferidos de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, para quien compusieron muchos temas, desde “Camelia la texana” hasta “La banda del carro rojo”.

Y de las canciones más famosas de los Tigres fue sin duda “Jefe de jefes”, dedicada a Amado Carrillo.

Y en el otro extremo de la frontera estaban Los Tucanes de Tijuana, preferidos del Cártel de los Arellano Félix, quienes compusieron el tema “El papá de los pollitos”.

El fanatismo de los cárteles fue de la mano de los enfrentamientos entre los distintos grupos y el género fue adoptando otras formas hasta convertirse muchas veces en un mecanismo publicitario de los propios cárteles. Y con ello comenzó la violencia contra los intérpretes, que en ocasiones eran manejados por los narcotraficantes.

Beto perdió la vida por cantar narcocorridos, y no es el primero, son decenas de cantantes que han muerto por su música.

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