En busca del resentimiento perdido…

5ece203e5ae4a.jpeg
Foto: larazondemexico

“Un tesoro nunca antes visto fue encontrado en el Templo Mayor en la Ciudad de México y podría llevar a los arqueólogos a un hallazgo que no se ha conseguido hasta el momento: la tumba de un gobernante de la cultura mexica”.

Así fue el anuncio del descubrimiento de las piezas de alrededor de 500 años de antigüedad, que llegó el mismo día en que se desató la polémica por los hechos ocurridos allá por los mismos tiempos, y por los que el Presidente Andrés Manuel López Obrador hoy le pide a España que se disculpe.

“Es mejor pedir perdón y, a partir de eso, buscar hermanarnos en la reconciliación histórica”, dijo el Presidente, mientras los asombros crecían…

En cuestión de segundos comenzó una lucha libre a tuitazos, en medio de los cuales apareció el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, que en un comunicado rechazó “con toda firmeza” la petición del Presidente de México.

Al debate en el que ya llevamos seis días enfrascados, se han subido políticos, escritores, historiadores, internacionalistas, diplomáticos y periodistas en México y España, justificando o satanizando capítulos de la Conquista, y otros comparando —de manera necia— con otras “disculpas” del siglo XX, que en nada se comparan con lo ocurrido en el México del siglo XVI.

Es temprano para saber hasta dónde penetró el filo de este renovado resentimiento mexicano contra España, expresado en la carta de nuestro Presidente, solicitando un “perdón” para restablecer una relación que hasta hoy, el México moderno no había visto como “fracturada”.

La Conquista de México ocurrió hace más de 30 generaciones y desde entonces, tres momentos han sido clave en la reconciliación entre las dos naciones, y no pueden ser ignorados.

El Tratado de Paz y Amistad entre México y España en 1836, donde se habló específicamente de los agravios cometidos durante la Conquista.

Los festejos de los 100 años de la Independencia de México, cuando Porfirio Díaz recibió a una delegación española que devolvió a México entre otras insignias, el uniforme de José María Morelos y Pavón.

Y el más reciente, en 1939, cuando el gobierno de Lázaro Cardenas abrió las puertas a miles de españoles perseguidos, que huían de la Guerra Civil y el franquismo.

Un acto de solidaridad en el que México mostró mucho más que su perdón.

[caption id="attachment_894697" align="aligncenter" width="696"] Representación de Aurora Reyes, del encuentro de Cortés y Moctezuma. Foto: Especial[/caption]

Deuda histórica, resentimiento renovado, necesidad de la reconstrucción de una relación diplomática con España —bastante bien construida—; quizá una motivación legítima que hoy nos obligue a revisar lo más antiguo de nuestra historia, pero el caso es que el Presidente de México, pese a las más rimbombantes reacciones en contra, sigue firme y quiere su disculpa.

“No pedimos indemnización, sólo una disculpa, ¿es mucho pedir?”… cuestiona.

La discusión ya resultó el pretexto perfecto para condicionar la asistencia de López Obrador a los festejos por los 500 años de la fundación del primer ayuntamiento de América, Veracruz.

El alcalde Fernando Yunes expresó su temor de que con ello, también el rey de España decline la invitación que le fue girada para asistir al evento, uno de los más importantes para los veracruzanos.

Por su parte, el papa Francisco también declinó la invitación que la Conferencia del Episcopado Mexicano le hizo para visitar México, precisamente con motivo de celebrar el 500 aniversario de la Evangelización, en 2021.

Y aunque la decisión del pontífice fue anunciada el 1ro de marzo pasado, a una comitiva mexicana en reunión privada en el Vaticano, el que se haya dado a conocer en medio de la nueva polémica con España, se antoja una mala señal.

Tan mala como el sepulcral silencio que guardó la cancillería mexicana durante 48 largas horas, antes de fijar postura sobre la explosión informativa presidencial.

No hubo comunicado oficial, no hubo presencia ni declaración en la conferencia mañanera, sólo un tuit en el que Marcelo Ebrard, con la estricta corrección de la diplomacia más ortodoxa, aseguró que “las relaciones entre ambos países se mantendrán cordiales y vigorosas”… ¿Será?

¿Así de cordiales y vigorosas como se han mantenido entre mexicanos?, ¿donde más del 40 por ciento de los indígenas se dicen discriminados por su origen, en su propio país, en este mismo siglo XXI?

Si como dice el Presidente, “la mejor política exterior es la interior”, entonces deberíamos de preocuparnos más por los abusos que sufren nuestros pueblos indígenas en la actualidad, y no por fantasmas de más de 500 años.

Temas:
TE RECOMENDAMOS:
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón